«Particular, lo ha sido. Estoy contento con la mentalidad, con la resiliencia», confesaba el DT del conjunto francés Luis Enrique hace unos días.
Inicio en tromba
El PSG comenzó de forma avasalladora su campaña europea con varias exhibiciones ofensivas: 4-0 ante el Atalanta, 7-2 contra el Leverkusen y 5-3 frente al Tottenham. Incluso con numerosas bajas, el PSG derrotó al FC Barcelona (2-1) en el Estadi Olimpic de la capital catalana.
Este comienzo espectacular hacía presagiar una fase de grupos fácil de gestionar y una clasificación sin contratiempos para los octavos de final.
Pero la euforia se fue diluyendo y los tropiezos se encadenaron (derrotas ante el Bayern y el Sporting de Portugal, empates contra el Newcastle y el Athletic Club), consecuencia de carencias en defensa y en la definición.
Lesiones y cansancio
Perjudicado por la ausencia de preparación veraniega a causa del Mundial de Clubes, al plantel del PSG le costó ofrecer un buen tono físico en las últimas semanas del año.
Y el cuerpo técnico tuvo que lidiar con numerosas ausencias. Varios jugadores importantes cayeron lesionados, como Achraf Hakimi, Ousmane Dembélé, Désiré Doué, Fabián Ruiz o Nuno Mendes, especialmente la primera mitad de la temporada.

Dembélé ilustra mejor que nadie este periodo: el Balón de Oro tuvo muchas dificultades para recuperar el nivel de la temporada pasada debido a problemas físicos recurrentes (gemelo, muslo).
En este contexto desfavorable, el PSG levantó a mediados del invierno boreal la Copa Intercontinental y el Trofeo de Campeones (Supercopa francesa), pero fue eliminado de la Copa de Francia por el Paris FC en enero y finalmente se vio obligado a pasar por el repechaje de la Liga de Campeones para alcanzar los octavos de final.
Pese al 11º puesto en la clasificación de la fase de liga, Luis Enrique se mostró lleno de confianza al considera que «no hay un equipo mejor» que el PSG.
Chelsea como punto de inflexión
Tras una doble confrontación más laboriosa de lo esperado contra el Mónaco (3-2, 2-2) en febrero, el equipo capitaneado por Marquinhos seguía sin tranquilizar y sin mostrar el rodillo de la primavera de 2025.
Pero la cita de octavos de final contra el Chelsea lo cambió todo, como si el PSG tuviese planificado alcanzar su mejor nivel a partir de marzo.
Frente a los Blues, la filosofía de juego de Luis Enrique volvió a dar resultado: la presión colectiva, la versatilidad infinita y las permutas constantes y, sobre todo, un ataque ultraeficaz. El PSG marcó ocho goles contra el Chelsea (5-2, 3-0).







