Chile sufrió el apagón más grande de su historia reciente, que afectó al 95% de sus 20 millones de habitantes. El gobierno descartó un ataque contra el complejo sistema eléctrico, pero aún no se han determinado las causas del fallo masivo.
La emergencia llevó a decretar un toque de queda, que derogó este miércoles tras el restablecimiento del servicio en un 99%.

¿Qué lo originó?
Desde 2017, Chile cuenta con un complejo sistema eléctrico operado por privados. Funciona a través de una red única que recorre el país como una carretera de norte a sur, entre la ciudad de Arica, en la frontera con Perú, y la isla de Chiloé. Su longitud aproximada es de unos 3,300 kilómetros.
Previamente, la red estaba dividida por zonas.
El apagón se produjo el martes a las 3:16 pm (hora local). La ministra del Interior, Carolina Tohá, descartó la posibilidad de un ataque contra la red y atribuyó la caída del servicio a problemas técnicos.

Según el Coordinador Eléctrico Nacional, la autoridad que supervisa el sistema, hubo un fallo en la transmisión de energía entre dos circuitos debido al «mal funcionamiento» del sistema de control de una planta del norte del país.
La estación está a cargo de la empresa ISA Interchile, controlada por el grupo colombiano Ecopetrol.
«Se estaba transportando una cantidad de energía muy importante entre el norte de Chile hacia el centro y fallaron dos circuitos de esta columna vertebral», explica a la AFP Rodrigo Moreno, del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Chile.
Esta «desconexión» provocó un efecto en cadena en el resto del sistema. Hasta el momento, «no hay referencia a acciones de humanos» en el incidente, aseguró Juan Carlos Olmedo, presidente del Coordinador Eléctrico Nacional, en conferencia de prensa.
¿Cómo afectó al país?
En pleno verano austral, con temperaturas de 30 grados, el apagón duró entre siete y ocho horas, interrumpiendo la actividad de una de las mayores economías de América Latina, y principal productor de cobre del mundo.
La empresa estatal Codelco reportó este miércoles en un comunicado que todas sus «divisiones se vieron afectadas», pero que aún está evaluando el «impacto» en su plan de producción.
Ni el gobierno ni los gremios han estimado aún las pérdidas económicas.
El daño se sintió principalmente en Santiago, la capital de siete millones de habitantes. El metro, que transporta a diario a 2,3 millones de usuarios, debió ser evacuado. Miles de personas debieron de hacer largas caminatas para regresar a sus hogares.
Las comunicaciones por celular y el servicio de Internet fue intermitente durante el apagón.
Aunque la mayoría de estudiantes aún están en vacaciones, unos 300,000 escolares tampoco pudieron ir a las aulas este miércoles.
«Es la falla con la mayor escala en la historia del país», afirma el académico Moreno.
También debió ser suspendida la tercera noche del Festival Internacional de Viña del Mar, uno de los principales de América Latina que se realiza a unos 120 kilómetros de la capital. El espectáculo reúne a cantantes y comediantes de varios países.







