Tiene 52 años y ha pasado por dos centros penitenciarios: Ilobasco, ya clausurado, y La Esperanza, conocido como Mariona. Actualmente se encuentra en el Centro de Detención Menor La Esperanza cumpliendo una condena por hurto.
Su nombre es Edgardo Ernesto Fagoaga y ha trabajado en diferentes proyectos en el interior de los penales en que ha estado, pero desde 2018 participa en programas de reinserción, que le han proporcionado oportunidades de aprendizaje y superación. Estos proyectos, entre los que se incluye el Plan Cero Ocio, buscan llevar a cabo campañas de servicio a la ciudadanía por parte de privados de libertad en fase de confianza y semilibertad, como una forma de integrarlos a la sociedad.
«Me parece muy bien lo que el centro está haciendo, porque además que esto, nos ayuda a la disminución de nuestras condenas; se evita bastante el ocio carcelario, porque hacemos varias actividades que nos mantienen ocupados. Esto nos ayuda a la inserción en la sociedad y para que las personas vean que estamos cambiando», comentó Fagoaga.
Anteriormente, Fagoaga nunca había desarrollado algún oficio, pero con la ayuda de estos programas ha aprendido de albañilería y trabajo en equipo. Esto le ha valido para que actualmente forme parte de un grupo de 36 reos, quienes tienen a su cargo la construcción de una subdelegación de la Policía Nacional Civil (PNC).
«Para mí y para todos los internos que participamos en esta jornada, es un orgullo colaborar con la construcción, porque esto nos permite desarrollar nuestras habilidades y sobrellevar la pena carcelaria que tenemos», sentenció.
De acuerdo con Roberto Vásquez, quien pertenece a la empresa de construcción que está a cargo de este proyecto, los reos en fase de confianza han construido la subdelegación desde cero, y cada uno tiene sus tareas asignadas. «Ellos tienen el deseo y la voluntad de aprender», enfatizó.
Además, añadió que el equipo para hacer estas obras cuenta con personal capacitado en las diferentes áreas de la construcción, quienes también pertenecen a la PNC y se encargan de enseñar y guiar a los reos.
Por otra parte, Edgardo también forma parte del grupo de reos en fase de confianza, quienes en los últimos meses han tenido a cargo el manejo y traslado de los paquetes alimentarios que el Gobierno de El Salvador ha entregado a las familias como apoyo en la pandemia por la COVID19.
«Nosotros, en el penal, nunca estamos sin hacer nada; siempre tenemos tareas por realizar», enfatizó.
Ahora, con mucha satisfacción, asegura que sus hijos, quienes viven en el extranjero, se sienten muy orgullosos de todo lo que ha logrado.








