La renovación de los espacios públicos en el Centro Histórico de San Salvador ha permitido generar una transición del caos al orden.
De acuerdo con el director de planificación y diseño de Novitas Arquitectura y Urbanismo, Ricardo Molina, desde el punto de vista de la planificación urbana se identifican tres objetivos para la implementación de estrategias de movilidad sostenible dentro de dicha zona.
«Los objetivos son la descongestión y descontaminación, valorización del patrimonio, seguridad y accesibilidad universal. Dentro de la accesibilidad universal está el crear entornos donde niños, adultos mayores y personas con discapacidad puedan moverse sin peligro constante del tráfico agresivo», afirmó el experto.

Destacó que arquitectónicamente se ha implementado la plataforma única, que consiste en nivelar la calle con la acera, lo que elimina las barreras físicas.
Molina explicó que la visión central en materia de movilidad sostenible que el Gobierno del presidente Nayib Bukele está aplicando en el corazón de la capital es la «humanización del espacio público».
«Urbanísticamente estamos presenciando un cambio de paradigma donde el Centro Histórico deja de ser un nodo logístico de paso rápido para el transporte vehicular y se convierte en un destino; es decir, el lugar por excelencia para estar. El desplazamiento del flujo vehicular hacia la periferia recupera la escala humana y la apreciación del patrimonio arquitectónico», dijo.
Agregó que, socialmente, el efecto que observa es la «recuperación del tejido social», que permite que los espacios dejen de ser hostiles y se vuelvan un punto de encuentro, fortaleciendo el sentido de «pertenencia e identidad de los ciudadanos».
«Los efectos son inmediatos y progresivos. A corto plazo, podemos ver limpieza visual y auditiva del entorno. A mediano plazo, la reactivación económica del suelo urbano, etapa de la que ya estamos viendo sus primeros resultados. Donde solo pasaban autos, ahora se instalan cafés, comercios y actividades culturales», señaló.
El especialista enfatizó que con la dinámica urbana se observa un cambio drástico, como es la temporalidad de uso, o sea, que antes el flujo de peatones disminuía cuando el transporte finalizaba sus rutas, ahora con los corredores peatonales se observa una dinámica nocturna y familiar.
«La calle se ha convertido en un espacio recreativo y seguro, extendiendo la vida útil de la ciudad y atrayendo a un perfil demográfico que antes evitaba la zona por miedo o incomodidad», indicó.
Para Molina, la peatonalización actúa como un «sistema de vasos comunicantes», ya que anteriormente algunas plazas o puntos de la capital se veían como islas rodeadas de un mar de tráfico. Y ahora, se ha generado que varias zonas sean «conectoras de tejido», creando un circuito.
«Esto beneficia a las plazas y sus visitantes, porque facilita que el flujo de personas se mueva naturalmente de una a otra sin interrupciones, aumentando la vitalidad y el uso constante de todas ellas simultáneamente», dijo.
También apuntó que desde el urbanismo, «la ciclovía en el Centro Histórico funciona como una “costura” que une el tejido renovado del centro con el resto de la trama urbana de San Salvador, invitando a la población de zonas aledañas a entrar al centro de manera activa y sostenible».

El sociólogo Mauricio Rodríguez considera que uno de los beneficios con los nuevos espacios en el Centro Histórico de San Salvador es que la población se observa menos estresada y ha recuperado la libertad ambulatoria.
«Se puede visualizar que la gente está menos estresada y más relajada. Se siente más libre, y, por consiguiente, eso permite que la gente haya recuperado lo que llamamos nosotros la libertad ambulatoria. Como salvadoreños podemos ir a cualquier lugar y disfrutar de lo que El Salvador nos está dando en este momento», recalcó.
Rodríguez aseguró que las políticas de seguridad del presidente Nayib Bukele, a través del Plan Control Territorial y adicionalmente el régimen de excepción, han permitido entrelazar varias áreas.
Consideró que se está fomentando una nueva cultura de ordenamiento y a través de ello también la reconstrucción del tejido social.
«Los salvadoreños estamos complacidos con el tema del ordenamiento en San Salvador y de otras ciudades del país, donde el objetivo es la reconstrucción del tejido social, que es la familia. La rehabilitación ha permitido que eso sea una realidad», aseveró el sociólogo.
A juicio de Rodríguez, el proceso de ordenamiento y revitalización constituyen acciones que han permitido que el país sea visible a los ojos de otras naciones.
«El Centro Histórico se ha remozado de modo que ahora permite ser un atractivo y un imán cultural. Es una democratización de la estética del lugar que permite atraer a propios y extraños», señaló.








