La máquina del tiempo se activó el pasado viernes con el primero de dos conciertos de Ricky Parrado en El Salvador, en una noche donde el artista tuvo una comunicación con los amantes de la música de décadas atrás, en una velada en las instalaciones de la Universidad Centroamericana (UCA).
El exmiembro de Los Iracundos transportó a sus seguidores en el tiempo al recordarles su época juvenil con todos esos temas que aún siguen marcando la historia de la agrupación sudamericana.
UN REPERTORIO ETERNO
Parrado ya lo había adelantado en la víspera de su presentación cuando recordó que su antiguo grupo tiene una producción discográfica de más de 700 sencillos. «Traemos un manojo de canciones que la gente siempre ha querido escuchar y son variadísimas porque hemos grabado 783 canciones», adelantó previo al show.
El artista cumplió su promesa al pie de la letra durante el concierto. El público escuchó, cantó y bailó un nutrido repertorio que en boca de Parrado recordaba los éxitos musicales que hicieron retroceder el tiempo. «Calla», «Te lo pido de rodillas», «Va cayendo una lágrima», «Soy un mamarracho», «Puerto Montt», «Las puertas del olvido», «Tú con él», «Me quedé en el bar» y «Apróntate a vivir» fueron parte de la velada. El parqueo del campus universitario, donde se desarrolló el espectáculo, poco a poco se fue llenando.
El rostro marcado por el tiempo y el color blanco del cabello del público eran señales inequívocas de que venían a recordar el pasado musical de la banda que los deleitó en años mozos. El cielo oscuro y grisáceo, los destellos de relámpagos en la zona norte de El Salvador y una brisa tenue eran una nota dentro de la mágica escena del momento.
LA HORA DE LA ETERNA JUVENTUD
Parrado salió al escenario a las 9:15 de la noche y de inmediato los acordes y el ritmo adelantaban que una emblemática canción estaba por llegar. «Es la lluvia la que cae» fue el tema de apertura y la chispa que encendió al público en la noche en que la lluvia terminó por no hacerse presente.
El ex de Los Iracundos tuvo tiempo para las bromas, para contar anécdotas vividas en los escenarios internacionales y también para regalar obsequios. Parrado dejó en manos del público la agenda de canciones. Este pedía el tema de su preferencia y el artista no dudaba en complacerlo. Se logró un concierto peculiar, uno en el que el público no solo acompañó, sino que prácticamente fue el director de orquesta.
La gira en El Salvador finalizó un día después, el pasado sábado, con una presentación en Ataco, Ahuachapán, donde también encendió los motores de la máquina del tiempo y tomó el timón musical de un viaje para sus amados espectadores.
Parrado se dio a conocer en la escena musical como miembro de Los Iracundos, banda nacida en Paysandú, Uruguay, en la década de los sesenta. Desde entonces impuso su estilo único que mezcló baladas con influencias del rock y el pop de la época. En toda su trayectoria activa el grupo vendió hasta 15 millones de discos y cosechó décadas de relevancia internacional y múltiples reconocimientos.







