Ricky Parrado sacó, esta noche de viernes, del baúl de los recuerdos el inolvidable repertorio musical de la banda de Los Irancundos, durante su concierto realizado en la Universidad Centroamericana (UCA), donde hizo recordar a los presentes sus años de adolescencia y juventud.
Parrado desempolvó los clásicos de esta banda sudamericana que marcó toda una época en medio de una noche llena de nostalgia y añoranza por parte del público que llegó para cantar, celebrar y recordar las décadas de historia de esta agrupación.
El público poco a poco fue copando las sillas a la espera de Parrado. Entre la búsqueda de asientos dos mujeres se encuentran. «No sabía que te gustaban Los Iracundos», dice una de ellas. «Todo el tiempo», respondé la otra. Se abrazan y siguen buscando el lugar para acomodarse.
El ex Iracundo subió al escenario cuando el reloj marcaba las 9 de la noche con 15 minutos para luego dar paso a la interpretación del «manojo de canciones» que en su época dorada interpretó como miembro de la banda.

Abrió su presentación con la emblemática canción «Es la lluvia que cae». Vivas, aplausos, coros salieron de inmediato del público para acompañar la letra.
«Calla», «Te lo pido de rodillas», «Va cayendo una lágrima», «Soy un mamarracho», «Puerto Montt», «Las puertas del olvido», «Tú con él», «Me quedé en el bar», entre otras melodías vendrían después.
La noche había entrado ya. El cielo estaba entre oscuro y gris. En la zona norte de El Salvador unos destellos de relámpagos presagiaban lluvia. Una tenue brisa abrazaba el inmueble donde se desarrolla el espectáculo musical del ex Iracundo. Una inmensa humareda blanca que salía de una parrilla repleta de carne daba sazón también al ambiente.
Parrado continúa la noche de este sábado en Ataco con sus presentaciones con la que seguirá recordando la producción discográfica de Los Iracundos, una de las bandas románticas más emblemáticas del siglo pasado en América Latina.







