El escenario del anfiteatro del Hotel Real Intercontinental, en San Salvador, se convirtió en una auténtica máquina del tiempo gracias al concierto que Rucks Parker brindó la noche de este sábado, casi un año después de su última presentación en vivo en el país.
La velada se construyó con base a los grandes éxitos del dúo conformado por Gerardo Parker y Daniel Rucks, quienes hicieron vibrar a las cientos de personas que se hicieron presentes al show y quienes corearon cada uno de los temas más conocidos de una de las agrupaciones emblema de la música salvadoreña.
La velada del recuerdo
La noche arrancó con el talento de la cantante salvadoreña Grace, quien brindó una presentación inicial con temas de grandes artistas como Rocío Durcal o Selene, así como canciones de la década de los 90 que popularizaron estrellas pop de la época.
Tras la presentación de Grace, llegó el momento más esperado: Rucks Parker y su banda saltaron a escena con un mix que incluyó el más reciente sencillo de la banda, titulado «Siempre son las seis», lanzado días previos al concierto de este sábado.

«¡Gracias por estar con nosotros esta noche! ¡Son un público maravilloso y nos alegra compartir con ustedes! ¡Siempre seremos Rucks Parker!», dijo Daniel Rucks al momento de saludar a la audiencia, lo que arrancó una ovación total de parte de los asistentes.
Con estas palabras llegaron temas como «Naturaleza», «Algo», «Telarañas en la mente», «La máquina de hacer pájaros» y «Residuos de mí», este último interpretado por Gerardo Parker en compañía de su sobrina Beatriz Parker, quien formó parte de los coros, y de su hijo Gabriel, director de la banda.

Un viaje al pasado
La velada también tuvo un momento para que Daniel Rucks reviviera sus épocas como conductor de «Domingo para todos» y bajara del escenario para interactuar con la audiencia junto al tema «Me llega más tu mamá» y «Dormir con usted», dando un toque diferente al show y trasladando aún más a la audiencia a la dulce época de los 90.
El repertorio incluyó también el tema «Suena como Mozart», coreado por completo por los asistentes, así como también «Mi bestia interior» y «Ráfagas de luz», los cuales sirvieron para consolidar una noche de nostalgia y recuerdo aderezada con melodías que alegraron el corazón de los cientos de asistentes.
El bloque de canciones también incluyó «Mermelada de Tristeza», «Por donde sale el sol», «Tres cuartos de nada» y «Como quisiera que no existieras», un repertorio de los temas más icónicos de la agrupación y que se han convertido en verdaderos clásicos de la música salvadoreña, permaneciendo eternos en el corazón y el espíritu de la generación que creció con estas canciones.
No cabe duda que Rucks Parker es una agrupación que trasciende generaciones y que logra impactar al público salvadoreño cada vez que se hacen presentes en el escenario, manteniéndose como una melodía vigente en la partitura histórica de la música salvadoreña.







