Roscosmos decidió que enviará el 20 de febrero la nave espacial Soyuz MS-23 no tripulada hacia la Estación Espacial Internacional (EEI) para reemplazar la Soyuz MS-22, después de que en diciembre se detectara una fuga de refrigerante. Fue en esta cápsula que, el 21 de septiembre, viajó hacia el espacio el astronauta salvadoreño-estadounidense Frank Rubio, junto a los cosmonautas Sergey Prokopyev y Dmitri Petelin.
«Los expertos concluyeron que la Soyuz MS-22 tiene que regresar a Tierra sin tripulación», declaró la agencia espacial rusa en un comunicado en el que detalló que la fuga fue provocada por el impacto de un pequeño objeto cósmico que dejó un agujero de menos de un milímetro de diámetro.

La fecha de regreso de los dos tripulantes rusos y Rubio, prevista en un principio para el 28 de marzo, no fue confirmada, pero su misión fue «prolongada varios meses», indicó en una conferencia de prensa el director de vuelos tripulados en Roscosmos, Sergei Krikaliov.
La cápsula dañada regresará a Tierra sin ocupantes, probablemente «entre mediados y fines de marzo», añadió.
Escenarios de urgencia
A la espera de la llegada de la nave de reemplazo, en caso de que una emergencia provoque la necesidad de evacuar la EEI, las agencias espaciales rusas y estadounidenses estudian varios escenarios. No obstante, subrayaron que esa posibilidad seguía siendo muy improbable. El primer escenario sería que los tres miembros de la tripulación regresaran a bordo del Soyuz dañado, a pesar de las preocupaciones sobre la temperatura que podría alcanzarse dentro de la nave en el momento del aterrizaje. La segunda probabilidad sería disminuir «la carga térmica» a bordo del Soyuz MS-22 «reduciendo la tripulación». Uno de ellos sería entonces transportado por una nave de SpaceX, también acoplada a la ISS actualmente.
Además de los tres miembros de la tripulación que llegaron a bordo del Soyuz, la EEI cuenta actualmente con otros cuatro ocupantes, llegados a bordo de esta cápsula Dragón de SpaceX.
La idea sería asegurar a una quinta persona a bordo, «en la zona donde normalmente se encuentran los cargamentos», explicó Joel Montalbano, responsable del programa de la ISS en la NASA.
Impacto de micrometeorito
La fuga fue detectada el 14 de diciembre en el Soyuz cuando dos cosmonautas rusos se preparaban para realizar una salida espacial.
En una evaluación inicial de las causas de la fuga del líquido refrigerante se mencionó la posibilidad de un impacto de micrometeoritos de origen natural, de desechos artificiales en órbita o de una avería material.
El miércoles, Roscomos afirmó que la versión de un impacto de micrometeorito «fue probada experimentalmente». Según la agencia rusa, éste abrió un agujero de «menos de un milímetro de diámetro» en un tubo de refrigeración.
Dada la velocidad a la que los expertos creen que el objeto golpeó la ISS, no puede ser más que un «meteorito de dirección aleatoria», y no un desecho que «no podría haber permanecido en esa órbita» a esa velocidad, detalló Krikaliov, decartando todo tipo de problema mecánico.
La EEI es uno de los pocos sectores en los que Rusia y Estados Unidos todavía cooperan, tras el inicio de la ofensiva rusa en Ucrania, el 24 de febrero, y las sanciones occidentales que le siguieron.







