En el corazón del centro histórico de Santa Ana, miles de personas se congregaron anoche para presenciar el encendido del árbol navideño de Pollo Campestre, un momento que marca oficialmente el inicio de las celebraciones de Navidad y fin de año en la Ciudad Morena.
El monumental árbol colocado frente al Palacio Municipal se iluminó como un símbolo de unidad y esperanza. De fondo, la majestuosa catedral, una de las joyas arquitectónicas más apreciadas del occidente del país, se convirtió en el marco ideal para el espectáculo visual.

«Como Pollo Campestre estamos muy orgullosos; queremos llevar la Navidad a otro nivel para los santanecos. Tienen el árbol más grande de la historia, mide 45 metros, y se proyectarán diversas figuras; además, van a poder entrar. Esta es una forma de agradecerles su preferencia por Pollo Campestre.
La celebración comenzó con la participación del Colegio Carlos Pellicer, cuya delegación de cachiporristas y su «marching band» llenaron de dinamismo cada esquina del parque. Sus ejecuciones musicales, acompañadas de movimientos precisos y una energía contagiosa desataron aplausos y prepararon el ambiente para una noche de esplendor. A lo largo del evento, el público disfrutó un «show» variado: luces pirotécnicas iluminaron el cielo, música navideña, presentaciones especiales y sorpresas diseñadas para todas las edades.

Entre los espectáculos más esperados destacó la Chiquigranja, que alegró a los más pequeños. Además, los niños cantaron y bailaron con el personaje de la botarga de Trueno, quien se convirtió en uno de los grandes protagonistas infantiles de la noche.







