Después de tres meses de haber iniciado la temporada 2026 del Tour ATP, en los cuales se jugó en superficie de pista dura, los tenistas profesionales pasan al polvo de ladrillo (arcilla). Ese es el caso de Marcelo Arévalo y Mate Pavic, quienes vienen de dar batallas en la cancha, pero se han quedado con las ganas de celebrar un título.
Recientemente, en Estados Unidos, donde disputaron Indian Wells y el Miami Open, dos torneos calidad Masters 1000 que no pudieron defender, puesto que fueron los campeones del año pasado.
Pero los torneos en pista dura regresan hasta la parte final de la temporada y ahora se enfocan en las canchas de polvo de ladrillo. El siguiente escaño en el calendario de la ATP es el Masters de Montecarlo, programado para inicia el domingo próximo con las primeras rondas y finalizará el 12 de abril.
En la gira europea, tras jugar en la lujosa ciudad de la costa mediterránea de Francia, en la agenda se encuentran con dos torneos ATP 500, uno en Barcelona y el otro en Alemania, pero por los antecedentes estarían jugando en la ciudad catalana antes de aterrizar en Madrid para el Masters de la capital española.
Estas competencias son el preámbulo al segundo Grand Slam del año, puesto que en mayo se abre con el torneo de Maestros de Roma, Italia, para luego viajar a París y disputar el Roland Garrós, certamen que Arévalo ya ganó con Pavic en el 2024 y con Jean Julien-Roger, su anterior pareja tenística.
Sin embargo, para llegar al nivel que los coronó en la capital francesa deben redoblar esfuerzos, puesto que hasta la fecha solo han disputado una final en el ATP 500 de Dubái y la perdieron. También han estado en otras semifinales, que ha sido el tope de lo que han logrado en este 2026.







