El nombre de Shirley Rivera se va escribiendo poco a poco en los anales del fútbol femenino salvadoreño, y ahora que viste el Azul y Blanco de la selección sub-17 en el clasificatorio al Premundial de esa categoría puede convertirse en un valuarte para el combinado nacional.
La jugadora de origen estadounidense pero de ascendencia salvadoreña recibió la visita de su padre, Henry Rivera, en la concentración que tienen en Curazao, donde esta tarde van a enfrentar precisamente a la selección anfitriona; la visita es sin duda una gran motivación para la joven jugadora nacional.
«Mi papá me llevaba a la cancha cuando tenía 7 años, desde ahí comencé a jugar fútbol, y tuve ese amor que creció entrenando cada día con mi papá. Tuve tres equipos, iba mejorando, pero no como lo hago hoy en día», expresó la futbolista.
Shirley expresó que su familia le fue inculcando el amor por la selección nacional desde pequeña, y siempre soñó poder representar a El Salvador en una competición, sueño que ahora puede decir que ha cumplido.
«Siempre quise representar a El Salvador, cuando era pequeña tuve ese sueño y hoy lo estoy alcanzando; El Salvador es el país de mi papá, hace que se siente más importante para mi, jugar en la cancha por mi país», añadió.
Shirley también expresó que quiere ser una inspiración para otras niñas que sueñan con jugar al fútbol y en especial con representar a El Salvador en una competición, así como ella ahora lo está haciendo.
«Quiero inspirar a esas niñas, jugar y luchar por esas niñas que quieran tener esta misma camisa en la cancha, quiero hacer más goles por la selección, por el país; quiero hacer historia en el fútbol femenino de El Salvador, creo que tenemos un buen equipo para clasificar (al Premundial)», detalló.
La joven jugadora salvadoreña también mencionó que hay un buen ambiente y una buena conjunción entre las jugadoras, lo que la ha motivado más, y le ha permitado acoplarse mejor con el plantel y con el trabajo de Debbie Gómez.







