Cuando Antonio Rudigüer convirtió el último penalti del Real Madrid, Uriel Canjura se llevó las manos a la cabeza como si hubiese fallado una ocasión de gol. Solo minutos antes había terminado una charla con «Diario El Salvador» sobre su histórica clasificación a los Juegos Olímpicos. El atleta es hincha confeso del Barcelona y le había puesto la ficha al Manchester City en ese juego de vuelta de cuartos de final de la Champions. Pero a Uriel le apasiona el bádminton, aunque sus primeros pasos los dio con una pelota de fútbol y por ello, aunque ya no lo practica, siempre está al pendiente.
¿Cómo estás viviendo tu clasificación a Juegos Olímpicos? ¿Qué te han dicho en tu entorno familiar?
Mi Mamá está emocionada y, al mismo tiempo, triste porque sabe que me voy a ir más días, pero todos están emocionados: mi hermano, mi familia, la federación, el Comité Olímpico, el Indes. Creo que ha sido una locura, no me esperaba clasificar a unos Juegos Olímpicos. De pequeño soñaba con esto, pero conseguirlo es diferente.
¿Desde cuándo viste de cerca el boleto a los Juegos Olímpicos?
Desde noviembre sabíamos que estábamos más o menos en un 80% dentro, pero queríamos esperar hasta el Panamericano, cerrar en abril para estar totalmente seguros. El Panamericano en Santiago también fue crucial para la clasificación.
En el Panamericano de Guatemala llegaste a la final, ¿era lo necesario para clasificar?
En bádminton la clasificación dura un año. Empezó en abril del año pasado y termina el 28 de abril, pero el último torneo era el Panamericano. Te toman en cuenta tus 10 mejores resultados, tus 10 mejores torneos. Yo tuve 13 torneos de los cuales solo 10 son puntuables, entonces con llegar a segunda ronda del Panamericano era suficiente. Ya sabíamos que pasar a segunda ronda ya era 100% clasificado, pero la idea era no conformarse con eso.
¿Qué te genera saber que sos el primer atleta de bádminton que clasifica a unos Juegos Olímpicos?
Es un proceso largo. Empecé jugando en Suchitoto en la cancha de mí casa en un patio de tierra, no me imaginaba llegar hasta aquí, pero la junta directiva tuvo la visión de apostar por mí. El primer proyecto fueron las Olimpiadas Juveniles y después de eso decidimos apostar y soñar con la clasificación a París. Ha sido una planificación de ocho años y me ha tocado trabajar fuerte. Me tocó irme a vivir fuera del país para poder entrenar mejor y lograrlo. Después de los Olímpicos Juveniles me tocó irme a vivir a España, estuve viviendo en España 4 años y me tocó vivir la pandemia allá lejos de mi familia. He perdido momentos importantes como el crecimiento de mi hermano.
Vos has ganado tu pase por la vía directa, ¿manejabas la posibilidad de ir por invitación en algún momento?
Sí, pero no era totalmente seguro. Sabemos que las Wild Card no se las dan a cualquiera y son muy pocas. No sabíamos si la iban a dar en bádminton y si me la iban a dar a mí, así que mi sueño siempre fue obtener la clasificación de manera directa.
Sé que has celebrado medallas de diferentes colores. ¿Crees que este es tu logro más grande?
Sí, creo que esto es diferente a lo que había vivido antes. No todos los atletas podemos decir que somos olímpicos y sí, es algo muy grande y estoy agradecido con Dios por haberme cumplido ese sueño.
¿Cuál fue tu primera reacción al saber que estabas dentro de los Juegos Olímpicos? ¿Qué pensaste?
En que todo lo que había hecho había valido la pena. Tuve una lesión de rodilla y tenía muchas ganas de entrenar fuerte y tuve que ir a Brasil a entrenar unas semanas allá y luego a Europa. Y eso fue la clave para recuperar mi confianza.
¿Qué fue lo primero que hiciste?
Le llamé a mi padrastro que fue quien me metió en bádminton y a mi mamá.
¿Cómo alguien de Suchitoto, donde lo que se juega al fútbol, termina en un deporte poco común?
Como te dije, mi padrastro comenzó a trabajar en la federación de bádminton) y él fue el que lo llevó a mi casa. En el patio de mi casa pusimos unos costales de net y empezamos a jugar allí. Yo jugaba fútbol, pero él lo llevó (el bádminton) y gracias a él es que yo empecé a jugar con mis amigos.
¿Y qué pasó con el fútbol?
Me hubiera gustado practicar, pero el bádminton me llamó la atención y es el deporte que me gusta más. Ahora ya no juego fútbol porque tengo que cuidarme.
¿Eres aficionado del fútbol?
Sí, del Barcelona, por cierto. Ayer (martes) la pasé mal, pero ni modo.
Bueno, ya tienes el boleto a Olímpicos. ¿Qué se viene para Uriel?
Me voy mañana (ayer) para México. Me voy a entrenarme unos días para acoplarme para el torneo. Tengo un torneo que ya no suma para Juegos Olímpicos, pero quiero seguir manteniéndome en el ranking. Después iré a una base de entrenamiento que creo que será en República Checa o Francia. Tengo US Open y el Canadá Open que serán buen fogueo.
¿Qué hay de la vida social de Uriel? ¿Todo es bádminton?
No, no. No todo es bádminton. Tengo momentos para salir también. Me gusta bastante salir a comer aquí en San Salvador, y salir con mis amigos a la playa en el poco tiempo que me queda libre.
¿Viajas solo o acompañado?
Por tema de presupuesto me toca viajar solo porque llevar un entrenador se duplican los gastos y no tenemos los fondos suficientes como para llevar un entrenador. La mayoría de las veces me toca viajar solo.
¿Te acuerdas de las raquetas en tus inicios? ¿Te tocó comprar raqueta?
Sí, de la Federación me regalaron una que me acuerdo que eran unos hierrones pesados. De esas raquetas ya no quedan, pero con esas empecé.
¿Cómo se cuida un atleta de bádminton? ¿Qué es lo que debe o no debe hacer?
Bueno, ahorita ya me toca cuidar la comida. Estoy en control con la nutricionista, voy al fisioterapista seguido para que me revise, hay que hacerse chequeos seguidos. Hago dos sesiones diarias de entrenamiento.

Momentos en que Uriel Canjura presencia la eliminación del Manchester City a manos del Real Madrid. Él es aficionado del Barcelona.
¿Las pupusas están fuera de tu dieta?
Hay dios, las pupusas no pueden faltar. Siempre que vengo aquí agarro a comer pupusa de una vez.
¿Cómo ves el panorama para otros atletas nacionales que tienen alguna opción de ir a París?
Yo quiero que clasifiquen más y les deseo suerte. Espero que podamos ser algunos cinco o seis los clasificados.
¿Te gustaría ser el abanderado de El Salvador en la ceremonia de inicio de los Juegos Olímpicos?
Sí, sería un honor llevar la bandera de El Salvador en unos Olímpicos. Sueño con eso.
¿Terminan en París tus sueños?
No, no terminan ahí. Estos Juegos son mis primeros y quiero ir a competir, pero sí sueño con una medalla. Sé que los primeros son de preparación, no digo que no pueda sacar una medalla, pero quisiera clasificar a unos segundos con posibilidades de ir a soñar por una medalla.







