La decisión del próximo papa está en manos de 133 cardenales, quienes juramentaron este miércoles mantener el secreto de las deliberaciones y todo lo que suceda en el cónclave durante y aun cuando este haya terminado. Si alguno rompe con la norma, será excomulgado.
«Y yo [nombre], cardenal [apellido], prometo, me obligo y lo juro. [Pone la mano sobre los Evangelios] Así Dios me ayude y estos Santos Evangelios que toco con mi mano», pronunció cada cardenal en la Capilla Sixtina previo a cerrar las puertas e iniciar con la primera ronda de votaciones. Ahora se realizará solo una votación, pero a partir de mañana y el resto de días hasta que sea nombrado un nuevo pontífice, el cónclave desarrollará cuatro votaciones.
La Santa Sede en un documento publicado el martes explica que el secreto es absoluto: nada de grabaciones, ni un audio, ni video. y «Cualquier intento de romper esta confidencialidad se castiga con la excomunión automática, impuesta directamente por la Santa Sede», señala.
#DePlaneta | «¡Extra omnes!» (¡Todos fuera!). Las puertas de la Capilla Sixtina permanecen cerradas para que los cardenales inicien la primera votación de este día encaminada a elegir al sucesor del #papaFrancisco. Video: @EWTNVaticano pic.twitter.com/PxmuWCQrL2
— Diario El Salvador (@elsalvador) May 7, 2025
La Constitución Apostólica Universi Dominici Grecia, del papa Juan Pablo II, detalla que en el artículo 58 «quienes, de algún modo (…) prestan su servicio en lo referente a la elección, y que directa o indirectamente pudieran violar el secreto ―ya se trate de palabras, escritos, señales, o cualquier otro medio― deben evitarlo absolutamente, porque de otro modo incurrirían en la pena de excomunión latae sententiae reservada a la Sede Apostólica».
En el artículo 59 destaca que está prohibido a los cardenales electores revelar a cualquier otra persona noticias que, directa o indirectamente se refieran a las votaciones, como también lo que se ha tratado o decidido sobre la elección del pontífice en las reuniones de los cardenales, tanto antes como durante el tiempo de la elección.
#DePlaneta Los fieles permanecen en la Plaza de San Pedro mientras continúa el #cónclave para elegir al nuevo Papa, en el Vaticano. Fotos: AFP pic.twitter.com/2r3Zl9jotR
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«Tal obligación del secreto concierne también a los cardenales no electores participantes en las congregaciones generales», donde se desglosa las prioridades de la Iglesia.
De acuerdo con el Vaticano, el juramento de secreto no es solo para los cardenales, sino para todas las personas involucradas en el cónclave, tanto religiosas como laicas, «siempre que hayan sido aprobadas por el cardenal camarlengo y los tres cardenales asistentes».
La única excepción para tener comunicación con el mundo exterior y manteniendo la confidencialidad del cónclave, se describe en el artículo 56. «Únicamente por razones gravísimas y urgentes, comprobadas por la Congregación particular de los cardenales (…) podrán consentir semejantes conversaciones» telefónicas, indica la Constitución Apostólica.







