Durante el presente año, la Asamblea Legislativa ha apoyado el trabajo del Ejecutivo con la aprobación de siete decretos para reforzar, con aproximadamente $217 millones, el presupuesto destinado al ramo de Salud, con el propósito de mejorar los servicios que se brindan a la población salvadoreña.
La legislación que realizó el pleno para tal propósito incluye la autorización para gestionar préstamos externos, así como la aprobación de transferencias entre instituciones y la incorporación de recursos para salud.
Al respecto, Nelson Flores, especialista en administración pública, considera que «un presupuesto público no está escrito en piedra; es una planificación que se va ajustando de acuerdo a las necesidades, puede ser a educación, salud, agricultura o desarrollo social».
El 19 de febrero, el pleno autorizó incorporar $13.5 millones, para financiar el Programa de Salud Inteligente (Prosint), con el propósito de mejorar el nivel de salud de la población que padece Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT).
Este mismo año, el congreso aprobó también dos transferencias de fondos de Hacienda hacia Salud, por $9.1 millones, incluidos $1.1 millones, para financiar la operación del Consejo Nacional de las Especialidades Médicas (Conadem).
Un componente fundamental de estos refuerzos es que están destinados al fortalecimiento de la infraestructura, lo que para Flores es primordial pues de esa forma se cumple con obligaciones y se alcanzan los objetivos.
Flores recordó que antes, «teníamos una infraestructura de salud que era humillante, que parecían casas de terror. Reforzar los presupuestos de salud es muy importante, porque van a permitir finalizar la nueva infraestructura».
Agregó que la infraestructura sirve «para darle a la población lo que se merece: un servicio de salud con dignidad, en espacios adecuados, ventilados e higiénicos, de primer mundo».
El apoyo de las multilaterales ha sido clave en este proceso. La Asamblea emitió cuatro decretos para la contratación de dos préstamos por $195 millones, en conjunto.
Entre abril y mayo, el congreso avaló y ratificó un préstamo con el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), por $120 millones, para mejorar la atención de salud.
Otro empréstito, por $75 millones, orientado al financiamiento del Programa sectorial de apoyo a la gestión integral para una salud de calidad, se aprobó el 19 de junio y se ratificó, el 17 de julio.
«La ampliación presupuestaria es normal en todo gobierno democrático, porque surge para cubrir necesidades imprevistas, ajustar el presupuesto a nuevas realidades, o para cumplir con los objetivos», dijo Flores.







