El Plan Control Territorial y el régimen de excepción, medidas implementadas bajo el gobierno del presidente Nayib Bukele, han permitido una reducción sostenida de los índices de criminalidad en El Salvador a lo largo de los últimos años. Los resultados reflejan una mejora progresiva en materia de seguridad pública, posicionando al país además, como el más seguro de la región.
Dichos datos reflejan una disminución de 36.7 puntos, equivalente a una reducción del 96.6 % en la tasa de homicidios, comparada con el 2019 cuando la tasa fue de 38.
El resultado más bajo se registra en 2025, considerado el año más seguro en la historia de El Salvador, pues finalizó con tasa de 1.3 homicidios por cada 100,000 habitantes y 0 % de impunidad en el delito de homicidio.
Para 2024, El Salvador cerró con 1.9 homicidios por cada 100,000 habitantes, ya que solo se registraron 114 homicidios. Mientras que en 2023 el país finalizó con una tasa de 2.4 homicidios por cada 100,000 habitantes.
En 2022, la tasa bajó a 7.8, reflejando una reducción significativa respecto a 2021, que cerró con 18.1. Fue precisamente en ese período cuando se instauró el régimen de excepción, una medida que otorgó a las autoridades mayores herramientas legales y operativas para desarticular a las estructuras delictivas y disminuir su accionar criminal.
Para 2020, la tasa de homicidios en el país fue de 21.2, y en 2019 era de 38.0 por cada 100,000 habitantes.
Las cifras actuales contrastan con los registros de años anteriores, bajo administraciones del FMLN y ARENA, cuando los índices de violencia eran considerablemente más altos. En 2018, El Salvador registró más de 3,300 homicidios, finalizando con una tasa de 53.1 por cada 100,000 habitantes. En 2017, la tasa fue de 83, y en 2016 alcanzó los 84.1 homicidios por cada 100,000 habitantes. La cifra más alta se registró en 2015: tasa de 106.3, y ese fue considerado el año más violento en la historia del país.







