Águila inició con pie derecho el torneo Apertura 2025, al vencer 1-0 a Platense, en un partido jugado a medio gas. Fue un partido clásico de inicio de competencia, sin ritmo, sin intensidad, con los jugadores todavía resintiendo la carga física de la pretemporada y sin idea ofensiva.
En el primer tiempo hubo más bostezos que situaciones reales de peligro. Todo se perfilaba que el primer tiempo se fuera al descanso sin goles.
Lo único curioso de lo que se hablaba era del cambio que realizó del Águila, de Sebastián Julio por Santos Ortiz (por lesión), pero que el cuarto árbitro, Fermín Morales, retrasó porque olvidó la tableta de cambios en el camerino y este se tuvo que realizar sin ser reportado. Después llegó el delegado de cancha con el instrumento arbitral.
Por lo demás, Águila tuvo más tiempo la pelota, pero sin mostrar mejoría, encontró el gol gracias a la tenacidad de Jairo Henríquez, quien aguantó una carga para terminar definiendo mientras iba hacia el suelo, por debajo del guardameta Óscar Arroyo (45+1′).

La venta de café mejoró en la segunda parte, ya que la tónica del partido fue la misma, quizás con un poco más de imprecisiones, pero ahora con Platense respondiendo en ataque.
Lo destacado fue el ingreso de Érick Cabalceta, quien, además de debutar con los emplumados y en la liga salvadoreña, marcaba su regreso al fútbol después de seis meses de inactividad. No jugó como central, su puesto natural, fue contención y se juntó con Cerén, pero se notó su falta de ritmo.

El partido estaba definido. Platense ya no tuvo la capacidad para empatar. Mientras que Águila perdió tres oportunidades con lo que pudo liquidar, todas desaprovechadas por Julio, frente a la meta. Pero el triunfo ocultó esta situación, que el chileno y los mismos emplumados tendrán que mejorar.







