El Tribunal Sexto contra el Crimen Organizado reanudó este miércoles, la audiencia única abierta a 486 cabecillas de la Mara Salvatrucha por 47,427 delitos ordenados por la ranfla histórica y demás jefes de esa estructura.
La principal novedad de la jornada fue la incorporación como prueba documental de certificaciones de condenas impuestas por otros tribunales del país a miembros de esa pandilla y que tuvieron el aval de los cabecillas enjuiciados desde el 20 de mayo de 2026.
Con las certificaciones el equipo de fiscales pretende fortalecer la acusación del juicio masivo por los múltiples crímenes que perpetraron entre el 2012 y 2022; en esos años fueron consumados 444 casos de homicidios con un total de 29,000 víctimas.
Esos hechos fueron cometidos por la Mara Salvatrucha, conformada por 32 programas [estructura jerárquica superior] distribuidos en 230 clicas [células territoriales].
«Para la jornada de hoy (miércoles), se terminarán de incorporar pruebas documentales y periciales que confirman sus delitos, además se continuará demostrando que estos terroristas intentaron crear un estado criminal a través de sus acciones, afectando el sistema democrático del país», destacó la Fiscalía.
El ministerio público agregó que «las pruebas también respaldarán que los imputados son responsables de homicidios, extorsiones, tráfico de armas, tráfico de drogas, trata de personas y otros delitos que serán expuestos por zonas en las que operaban».
La representación fiscal ha confirmado que se encuentra preparada para comenzar a presentar los alegatos finales los cuales serán bastante extensos y que durará varias jornadas para dejarle claro al juez la participación de cada uno de los cabecillas en los delitos y que se les condene a la pena máxima.
Con audios y videos se ha señalado el nivel jerárquico que existía en la Mara Salvatrucha, para planificar y ordenar los crímenes entre el 2012 y 2022, además que hubo una autoría mediata en los aparatos organizados de poder para no ver a los cabecillas como simples cómplices o inductores, sino como los hombres de atrás, quienes en su calidad de máximos jefes de estructuras ordenaron a miles de pandilleros ejecutar los hechos criminales.







