La calificadora de riesgo Moody’s ha subido la nota a El Salvador, pasándola de Caa1 a B3, como reconocimiento al excelente trabajo hecho por el Gobierno del presidente Nayib Bukele.
Al respecto hay varias consideraciones muy importantes: la primera es que estamos ante un hecho histórico. Se trata de la tercera calificación para El Salvador en un solo año. Y cada una de las notas ha sido para superar a la anterior. Muchos países deben esperar años para recibir una mejor calificación, y el país lo ha logrado tres veces en el mismo año, gracias al liderazgo del presidente Bukele.
En segundo lugar, los analistas de Moody’s destacan que este incremento en la calificación se da por la mejora sustancial en la seguridad ciudadana, lo que reduce drásticamente el riesgo para todos en el territorio nacional. Este hecho ha sido destacado positivamente en diversos ámbitos, desde políticos hasta empresariales, ya que es un ejemplo de lo que una nación puede hacer si tiene al líder correcto. El presidente Bukele, por ejemplo, convirtió a la nación que otrora fue la capital del asesinato en el país más seguro del hemisferio occidental. Y todo gracias a que puso a las instituciones a que cumplieran con su labor de trabajar por el pueblo y combatieran el crimen de manera coordinada.
En tercer lugar, en Moody’s también consideran un acierto el nombramiento de tecnócratas al frente de las instituciones económicas, lo que demuestra el interés del Gobierno del presidente Bukele de hacer las cosas bien, con personas altamente cualificadas y especialistas en las áreas en las que se desempeñan. Esto último hace resaltar la diferencia con gestiones anteriores, de ARENA y del FMLN, donde puestos claves en el Gobierno eran designaciones políticas o basadas en el compadrazgo, lo que impedía al país mejorar en sus condiciones.
El Gobierno del presidente Bukele, además, ha hecho un trabajo integral para mejorar muchos factores, desde el manejo fiscal (logrando, a través de la recompra adelantada de la deuda, mayor margen de maniobra) hasta las grandes inversiones en infraestructura vial, que permiten la mejora del comercio y la industria, además de facilitar el turismo.
Todo ello gracias al mejor clima de seguridad, el mismo que ha propiciado también un resurgimiento de las artes y la cultura, como se aprecia en la asistencia masiva a actos como conciertos sinfónicos o la visita a la Biblioteca Nacional de El Salvador (Binaes).







