El impacto positivo del régimen de excepción ha sido en las diversas áreas y rubros de la vida de los salvadoreños y de extranjeros que viven o visitan el país. Si bien el turismo es en primer momento como lo más visible, la realidad es que esta medida constitucional ha impactado la vida de toda la población, desde la movilidad, el comercio en toda escala, la recuperación de viviendas, el precio de los bienes inmuebles, entre otros beneficios.
Si bien una mínima parte de la población cuestiona la estrategia implementada por el presidente Nayib Bukele, casi el 90 % ha reflejado, a través de encuestas, desde hace 32 meses que se implementó, su aval a una medida que facilitó eliminar a las pandillas de barrios y colonias y ha desbaratado sus negocios ilícitos, como el tráfico de drogas, la extorsión y negocios fachada donde lavaban dinero.
A partir del régimen, las personas pueden ir de una colonia a otra sin temor a que una calle o una línea imaginaria se los impida, como sucedía en Soyapango, Ilopango, San Marcos, Santo Tomás o en el mismo Centro Histórico de San Salvador, donde las pandillas MS y 18 se habían dividido los territorios.

Ahora los salvadoreños pueden caminar seguros, incluso solos y por la noche, según lo confirmó el Informe de Gallup de Seguridad Pública 2024, en el que El Salvador estableció un récord del 88 %, con opiniones de ciudadanos que ahora se sienten seguros en la ciudad o área donde viven.
El turismo de playas y montañas ha tenido un despegue sin precedentes impulsado por la seguridad. Miles de personas se movilizan los fines de semana con la idea de acampar o de pernoctar en playas del litoral salvadoreño, y otros miles acuden por las noches y hacia la madrugada al Centro Histórico capitalino, algo impensado solo 10 años atrás, cuando el desorden imperaba en las calles y las pandillas imponían su ley a comerciantes. Estos son algunos de los impactos que siguen caracterizando al régimen de excepción.
Movilidad ciudadana
Aunque puede parecer increíble a estas alturas de la historia que ciudadanos de un país como El Salvador no pudieran desplazarse en sus mismos barrios o distritos, pues esa era la realidad que enfrentaban miles de salvadoreños en los más populosos municipios.
En Apopa, Ciudad Delgado y San Martín, del departamento de San Salvador, o en diversas colonias de Lourdes y Quezaltepeque, de La Libertad, o en el mismo Panchimalco, al sur de la capital, las personas tenían límites impuestos por las estructuras terroristas para desplazarse. Y eso ha sido parte clave desde el 27 de marzo de 2022, cuando se implementó, avalado en la Constitución de la República, el régimen de excepción, ya que permitió ir tras los criminales que habían establecido esos límites imaginarios pero letales para las personas trabajadoras.
Ha sido gracias al impacto del Plan Control Territorial que miles de familias que estaban marginadas y a la vez esclavizadas por los grupos criminales lograron cruzar esos límites y ahora viven como ciudadanos normales.

Resurgir de emprendimientos
Uno de los más importantes impactos de las pequeñas y medianas empresas en El Salvador es que se estima que conforman el 90 % de todas las empresas y generan en promedio el 60 % de los empleos en el territorio. Y fue precisamente ese impacto el que se vio opacado cuando miles de estas pequeñas y medianas empresas se vieron afectadas por las extorsiones impuestas por pandillas a lo largo del país, siendo hasta en esta nueva etapa, bajo el liderazgo del presidente Nayib Bukele y su impulso a la seguridad, que se ha logrado darles el impulso que miles de emprendedores necesitaban para lanzarse con pequeñas empresas.
A lo largo del país y en distritos emblemáticos, como Apopa o Soyapango, donde antes las pandillas impedían el desarrollo de pymes, ahora florecen nuevos pequeños emprendimientos de la mano de un clima de negocios favorable.
Pequeñas cafeterías, talleres de artesanías, salas de belleza, piñaterías, alquileres de implementos para fiestas y diseño de ropa son parte de los miles de nuevos negocios.

Cárcel especial para terroristas
Uno de los mayores impactos y quizá el más determinante, desde la gestión de las leyes, reformas y de todo el impulso jurídico hasta recalar en la parte operativa del régimen de excepción, ha sido la captura masiva de pandilleros. Desde que se puso en marcha el régimen de seguridad, las fuerzas del orden llevaron tras las rejas a 83,600 mareros, a quienes han decomisado más de $3 millones en efectivo, más de 4,500 armas y 20,000 celulares con información valiosa que los incrimina en miles de delitos.
Implementar esta estrategia obligó a construir una cárcel especial, el Cecot, donde pasarán por décadas 40,000 terroristas.
Los impactos derivados de estas capturas se reflejan a diario: más de 770 días sin homicidios y cero extorsiones, además de una reducción en todos los delitos de alto impacto.
Recuperación de viviendas
Tras las detenciones masivas y el desbaratamiento de estructuras de pandilleros, las autoridades de Seguridad dieron un paso trascendental con la recuperación de viviendas usurpadas. Según datos del Ministerio de Vivienda, se han recuperado más de 9,000 casas que han sido entregadas a sus dueños, y en los casos en que las personas las dejaron de pagar debido a que las pandillas las expulsaron de diversas colonias, las viviendas han sido financiadas a nuevos propietarios.
«Entregamos vivienda a las familias que se sintieron abandonadas en el pasado. Ahora, gracias al Plan Control Territorial y al régimen de excepción, nuestro país ha cambiado y podemos estar en esta colonia con seguridad», ha dicho la ministra de Vivienda, Michelle Sol.

Turismo pujante
Cada día El Salvador se posiciona como un destino importante, atractivo, pero a la par crece la demanda de habitaciones, de lugares por visitar, de nuevos negocios del rubro y de mejor preparación de quienes atienden a los turistas. Y ha sido el turismo uno de los rubros económicos más impactados positivamente por las estrategias del Gabinete de Seguridad. En la última semana, la directora ejecutiva de ONU Turismo, Natalia Bayona, afirmó que El Salvador es el país que más crece porcentualmente en turismo en Latinoamérica.
El Salvador se ha posicionado como el cuarto país que más crece en el mundo, después de Arabia Saudita, Qatar y Albania.







