Cada día, cuando el mediodía se pone en su plenitud sobre las calles de Beijing, en la República Popular China, el calor de mitad de año y el sentir del hambre propio de la primer parte de la jornada laboral hace que miles de ciudadanos, locales y extranjeros, busquen su tan añorado almuerzo para seguir con sus labores cotidianas.
Es ahí donde, en un callejón en el corazón de la capital del gigante asiático, un pequeño negocio de comida se ha convertido en un auténtico oasis para saciar el hambre: el comedor de los señores Zhou y Zheng (quienes pidieron ser identificados de esa manera).
El esfuerzo de pequeños empresarios en una enorme economía
Zhou y Zheng, un matrimonio que ha establecido su negocio de comida en Bejing desde el pasado año 2021, son parte de una increíble red de pequeñas empresas que operan todos los días en la capital del gigante asiático, convirtiéndose en uno de los principales motores de la economía local.

«Esta tienda comenzó durante el período de la pandemia, allá por 2021. Antes de este, tuvimos muchos negocios como tiendas de ropa y venta de comida, en nuestro pueblo natal. Comencé a trabajar desde mis 20 años de edad y, hasta ahora, llevó 35 años haciendo diferentes cosas. Este es nuestro quinto negocio», comentó la señora Zhou.
Pese a los kilómetros de distancia y las diferencias económicas notables entre un país desarrollado y uno en vías de desarrollo, China y El Salvador comparten algo en común: el empuje y esfuerzo de sus pequeños empresarios como uno de los principales motores de las finanzas de país. El comedor de Zhou y Zheng es prueba de este tipo de comercios y de cómo se vuelven claves en el mapa económico de una nación.
«El trabajo en este negocio es bastante duro. Incluye jornadas largas todos los días, ya que hay clientes en todos los tiempos de comida. La tienda comenzó con pocos empleados, así que tuvimos que trabajar con largas jornadas, llegando a terminar hasta las 2 de la madrugada e iniciando todos los días a las 6:00 de la mañana. Para descansar, alternamos cada semana. Ha sido un esfuerzo muy duro para lograr la estabilidad del negocio», explicaron los emprendedores.
Zhou y Zheng empezaron su negocio en 2021, cuando China aún arrastraba la sombra de la pandemia de la COVID-19 y enfrentaba una difícil recuperación económica tras la cuarentena obligatoria que supuso la crisis sanitaria. En ese entorno, ambos pusieron todo su empeño para lograr establecer un negocio que, actualmente, se ha posicionado en Beijing y que registra ganancias diarias de entre 5,000 o 6,000 yuanes por día (entre $800 y $900 diarios), según detallaron.

Una tradición familiar convertida en idea de negocio
La historia de Zhou y Zheng como empresarios data desde su juventud, hace ya más de tres décadas, cuando comenzaron con diversos negocios en otras localidades de China. Ambos emprendieron iniciativas en rubros como el comercio de ropa o diferentes bienes y servicios, pero los frutos no fueron los esperados, algo que motivo su traslado a Beijing, una ciudad donde han encontrado la oportunidad de crecer.
«El traslado a Beijing fue muy difícil. Intentamos hacer un negocio de otro rubro, pero no funcionó. Luego, uno amigo nos dijo que en Beijing había más oportunidades para hacer prosperar un negocio. Hicimos el traslado con un dinero que habíamos ahorrado con mucho esfuerzo y comenzamos a buscar su oportunidad. En esos años teníamos una deuda de varios miles de yuanes, debido a los negocios que no funcionaron. Una vez llegamos a Beijing, comenzamos el nuevo negocio y encontramos otras posibilidades de crecimiento», recuerda Zhou.
Esa oportunidad llegó a partir de un negocio de comida que, en un principio, no fue la primera idea, ni tampoco estaba entre sus proyectos de vida. Sin embargo, como es común entre la población china, la herencia familiar y los valores que se traspasan de generación a generación jugaron un papel importante al darles en la cocina un espacio donde desarrollaron lo que aprendieron de sus padres y abuelos, convirtiéndolo en el toque que hace especial a su negocio.
«El señor Zheng aprendió a cocinar y yo también. No somos cocineros profesionales, pero aprendimos las recetas de nuestras familias, los sazones heredados de nuestros abuelos y de generaciones pasadas, algo que le ha dado un toque único a la comida y que se convierte en el ancla para nuestros clientes, desde los más fieles hasta los que van llegando por primera vez cada día», recordó la señora Zhou.
Los emprendedores relataron que aprendieron técnicas de sazón y cocina de sus abuelos y de sus padres desde su niñez, algo que, ante la necesidad de establecer un negocio que funcionara, se convirtió en la mejor opción y que, hasta día de hoy, es su marca registrada: un menú que da una experiencia a sus clientes como comer en casa, en familia.
«Desde muy pequeños, nuestros abuelos acostumbraban a cocinar con una sazón especial. Desde esos años comenzamos a aprender y hemos dominando la forma en cómo nuestros familiares saborizaban los alimentos, convirtiendo este negocio en una herencia familiar y en la clave del sabor de nuestra comida. Todo está en el patrimonio de nuestras familias», detalló también la emprendedora.
El negocio no solo ha salvado las finanzas de este matrimonio, sino también ha sido importante para la crianza de su hija y para crecer en una ciudad donde las economías pequeñas son claves para el desarrollo.
Pequeños negocios en crecimiento desde lo digital
En este mapa financiero también juega un papel importante la economía digital de China, la cual permite a este tipo de negocios obtener clientes que no tengan la limitante del dinero en efectivo o las tarjetas de crédito, sino que puedan consumir sus productos cancelando con aplicaciones como Wechat o Alipay.
Según informes oficiales, en China, el número de usuarios de pagos en línea ha superado los 1,000 millones, lo que ha supuesto un aumento de más del 59 % en 2024, con respecto a lo contabilizado en 2023.
De igual forma, el Buró Nacional de Estadísticas de China señala que, solo en 2024, las ventas de productores y empresarios minoristas a través de plataformas en línea superaron los 15.52 millones de yuanes (cerca de $2.15 billones), representando un aumento interanual de más del 7%.







