Alianza y su hinchada brindaron y saborearon la Copa Burra Rivas. Los paquidermos le pegaron 3-1 al Platense de Honduras un duelo de matrices, pero que acabó en fiesta blanca y que sirvió para presentar credenciales.
El primer acto solo alcanzó para divisar que Alianza ya tiene el reemplazo del zaguero colombiano Julián Grueso y, de garantía. Matías Steib, con el 21 en la espalda, cuajó una buena primera parte en donde no solo mostró confianza y seguridad para salir tocando sino también buen sentido de ubicación y entendimiento con el trío que completó la zaga blanca.

Eso, a pesar de que en el minuto del tiempo agregado la defensiva blanca se durmió y permitió que Yoel Castillo los avivara y perfora la cabaña de Cristopher Rauda que un minuto antes le había ahogado el grito de gol.
La diana que puso por delante a los tiburones llegó tras un tiro de esquina que se derivó de la atajada previa de Rauda, el arquero titular de los albos tras la marcha de Mario González.
El tanto no dejó de ser sorpresivo puesto que hasta ahí ni Platense y el anfitrión habían hecho mayores méritos para inaugurar el marcador. Por Alianza solo se contabilizaba un remate de Michel Mercado al larguero y una incursión de Harold Osorio, la pareja de baile de Leonardo Menjívar, y que apunta a manejar los cordeles blancos en la zona ancha.
Fue precisamente Osorio quien logró el 1-1, en el 51′, y solo un minuto después Juan Carlos Portillo convirtió el 2-1 (52’). El cuadro catracho pudo empatar enseguida, pero perdonó desde el penalti, y luego fue el albo el que les devolvió el favor por la misma vía gracias a Steib que también quiso celebrar gol. El tercer tanto, sin embargo, no se hizo esperar y llevó la firma de Johnson quien perforó su propia cabaña (66′), sentenciando el triunfo paquidermo.







