El presidente Nayib Bukele recibió a Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, en la primera parada de su gira latinoamericana, que también la lleva a Colombia y México.
El Gobierno de El Salvador, a través del ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro, firmó con Noem un memorando de cooperación con el cual se actualiza la Alianza de Seguridad para el Control de Fugitivos (SAFE, por sus siglas en inglés), parte de la cooperación bilateral entre ambas naciones.
El Gobierno del presidente Bukele ha demostrado ser un aliado firme y confiable de Estados Unidos. La Marina Nacional ha interceptado innumerables embarcaciones que los traficantes de drogas utilizan para llevar su mercadería de muerte hacia las poblaciones estadounidenses. Esta misma semana, de hecho, fueron detenidos nueve hombres (seis guatemaltecos y tres ecuatorianos) con 1.3 toneladas de cocaína.
Además, el presidente Bukele ofreció el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) para que Estados Unidos envíe a peligrosos delincuentes, como los integrantes de la banda venezolana Tren de Aragua (TDA) y a cabecillas de pandillas salvadoreñas.
Ayer la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, anunció que, en Virginia, a menos de media hora de Washington D. C., fue detenido uno de los altos mandos de la MS-13, responsable de dirigir a este grupo terrorista en la costa este. Lo más probable es que ese marero vaya directo al Cecot.
En declaraciones de Noem antes de viajar hacia Colombia, la responsable de la seguridad nacional en Estados Unidos se declaró agradecida con el presidente Bukele y calificó de «relación sin precedentes» las relaciones entre su país y El Salvador.
«Tenemos una colaboración tan sólida y una oportunidad sin precedentes para trabajar juntos, para hacer todo lo posible para fortalecer a nuestro país, brindar seguridad pública a nuestras comunidades y asegurar el buen funcionamiento de nuestras economías», puntualizó la secretaria Noem.
El acuerdo firmado el miércoles garantiza compartir los antecedentes penales de los fugitivos, y también luchar contra la migración ilegal, el fortalecimiento de la seguridad fronteriza y los esfuerzos para construir una región más segura.
El Salvador ha hecho su aporte al respecto. Al apresar a los pandilleros y colaborar activamente para que los que huyeron del país sean devueltos y paguen por sus crímenes colabora en sacar de las calles a peligrosos delincuentes. Las altas medidas de seguridad, que impiden la comunicación de los cabecillas con sus subalternos, garantizan el desmantelamiento de organizaciones mafiosas.







