A Wuhan se le conoce como la ciudad universitaria de China porquecon su millón de alumnos de educación superior, concentra una de las mayores cantidades de universidades y estudiantes del país, consolidándose como un centro académico de gran relevancia nacional.
Muy temprano por la mañana, el programa de intercambio juvenil «Jack&King’s: En busca del sabor de China» emprendió viaje hacia la Universidad de Negocios de Wuhan (WBU, por sus siglas en inglés) para conocer de cerca cómo forman al sector turístico, un rubro que crece con fuerza en China.

Además, se buscó acercar culturas por medio del sabor, así como conocer de primera mano a sus docentes, estudiantes y los laboratorios donde se forman los futuros profesionales.

Durante la jornada, hubo una clase práctica junto a los estudiantes, viviendo de cerca cómo transcurre un día dentro de las aulas de esta prestigiosa institución. Fue una experiencia especial tanto para ellos, felices de recibirnos, como para nosotros, emocionados de compartir con ellos este intercambio académico y cultural.

El profesor a cargo aplicó el método de enseñanza práctica complementada con teoría, logrando mantener la atención de todos. Mientras explicaba, sumergía trozos de pescado en aceite de soya caliente, describiendo cada paso del proceso. Luego pidió a un alumno que trajera un caldo previamente preparado. «Debe estar frío», explicó, «porque al mezclarlo con el pescado caliente, el choque de temperatura ayuda a que los sabores se integren con mayor intensidad».

Una vez satisfecho con el resultado, el maestro invitó a degustar el plato, demostrando que la práctica y el sabor también son herramientas pedagógicas.
Siguiendo el mismo enfoque de aprendizaje, llegó el turno de compartir un pedacito de El Salvador en China. Enseñamos a los estudiantes cómo preparar pupusas desde cero, explicando cada paso con la misma metodología práctica que caracteriza a la universidad. Con atención y curiosidad, los alumnos observaron cómo una simple bola de masa rellena de queso se transformaba, a fuerza de palmas y sonrisas, en el platillo típico salvadoreño.

El momento culminó con la degustación. Entre risas y fotos, las pupusas conquistaron los paladares chinos.







