El rostro desencajado de Vinicios Jr en las butacas reflejó el fútbol de la selección de Brasil que no dio la talla en la Copa América 2024 y fue despachado por Uruguay que, eso sí, tuvo que llegar hasta los penaltis (4-2 empate 0-0) para firmar su pasaporte a semifinales en una noche de sábado en la que el árbitro salvadoreño Iván Barton actuó de cuarto.

Las hinchadas congregadas en el Allegiant Stadium de Las Vegas tuvieron que tragarse un choque trabado, sobrado de faltas e imprecisiones. Atestiguaron a dos titanes que libraron una cruenta batalla por el balón en la zona ancha, pero sin claridad para romper líneas y llevar el suficiente peligro al área rival.
Al inicio, la tónica superó el cuarto de hora y del 20’ en adelante fueron los charrúas quienes intentaron llevar la iniciativa arrinconando a un Brasil que sin salida limpia apostó al pelotazo y puso a sus atacantes a explotar la velocidad y disputar balones al límite.
Así fue hasta el 35’ que se fraguaron las únicas dos llegadas de la primera función. Gozaron de una ocasión por bando en esos 60 segundos: la tuvo primero Darwin Núñez que perdonó de cabeza y luego Raphinha en una contra en la que se estrelló con el meta Sergio Rochet.
El complemento fue calco de los 45 minutos iniciales, la única nueva fue que Nahitan Nández se sacó una «criminal» falta sobre Rodrygo y dejó a los charrúas con 10 para aguantar los últimos 15 minutos y los aguantó porque los pentacampeones juegan a nada y les ganó a los penaltis.







