Los ciudadanos estadounidenses en poder del régimen chavista de Nicolás Maduro se habían convertido en una carta de negociación. Habían sido detenidos de formas arbitrarias, interceptados cuando vacacionaban o realizaban otras actividades. Y se les acusó injustamente de delitos que no cometieron, incluyendo planes para derrocar al gobernante o atentar contra su vida o la de sus allegados.
Lograr la liberación de estos ciudadanos estadounidenses se había vuelto una prioridad para la administración del presidente Donald Trump, que nombró a un negociador para tratar directamente el tema.
En abril pasado, el presidente Nayib Bukele propuso al régimen chavista liberar a estos estadounidenses y a venezolanos presos políticos a cambio de los dos centenares y medio de criminales enviados por Estados Unidos al Centro para el Confinamiento del Terrorismo (Cecot).
La iniciativa surgió por el enorme interés del Gobierno de Maduro para lograr la liberación de venezolanos que fueron detenidos en Estados Unidos por actividades delictivas relacionadas con la pandilla Tren de Aragua.
Lo curioso es que no existe el mismo interés por los millones de venezolanos expulsados por la crisis económica creada por el chavismo o por la galopante inseguridad generada por grupos como el Tren de Aragua. Los funcionarios chavistas son insensibles al éxodo que provocaron de millares de familias que abandonaron la patria en busca de un mejor futuro. Sin embargo, la única preocupación del régimen de Maduro son los criminales.
El chavismo entregó a los 10 estadounidenses que tenía como rehenes y liberó a 80 miembros de la oposición que mantenía como presos políticos. Y aunque el presidente Bukele propuso el canje humanitario, los funcionarios de Maduro quieren hacer creer que no hubo tal participación.
Uno a uno, funcionarios del más alto nivel del Gobierno de Estados Unidos, empezando por el secretario de Estado, Marco Rubio, han dejado en claro que la iniciativa fue del mandatario salvadoreño.
La noticia ha sido cubierta por todos los medios de comunicación. No es para menos, ya que la gestión del presidente Bukele logró no solo desnudar el interés del régimen de Maduro por proteger al Tren de Aragua, sino que también logró la liberación de 90 personas injustamente detenidas.
Y, sobre esto último, hay que destacar que el chavismo perdió su moneda de negociación ante eventuales sanciones económicas. Ya no tiene rehenes sobre los cuales negociar con el Gobierno de Estados Unidos: ¡los perdió para liberar a criminales!







