Una de las creencias ancestrales de China es que hay vida después de la muerte, como lo develan algunos bienes culturales heredados de los antepasados, como es el caso de los Tres tesoros de las dinastías Han. Se trata de piedras pintadas, tumbas imperiales y ejércitos de terracota que conservan creencias, costumbres y tradiciones de la dinastía que reinó en China por más de 400 años, entre 206 a. C. y 220 d. C., época considerada la Edad Dorada de China.
«Diario El Salvador» tuvo la oportunidad de visitar la ciudad de Xuzhou, en la provincia de Jiangsu, considerada la cuna de esa dinastía, como parte del programa del Centro Internacional de Prensa de Comunicaciones de China.
Los periodistas participantes pudieron recorrer las tumbas que los emperadores y la nobleza de la época ordenaban construir en vida, donde se encontraron piezas de jade y bronce, y una colección de miles de esculturas de terracota con figuras de animales, utensilios y personas, cuyo propósito es, según la creencia, acompañar en el viaje al más allá.
Voceros del museo indicaron que las figuras fueron descubiertos en 1984, a unos cuatro metros de profundidad, por trabajadores de una fábrica de ladrillos, cuando extraían materia prima.




Muchas piezas se desintegraron al estar en contacto con el aire, y la mayoría perdió sus vibrantes colores. Tras años de trabajo arqueológico combinado con tecnología, ahora es posible apreciar parte de las figuras que se enterraron junto a Liu Wu, tercer rey del reino Chu de la dinastía Han.
Se trata de una colección de 5,000 figuras humanas esculpidas con arcilla, de unos 40 centímetros de altura, cada una con diferente vestuario y expresión facial; se estima que hay más de 20,000 piezas que continúan enterradas, pues las autoridades han ordenado esperar que la tecnología avance hasta encontrar un proceso que no dañe el patrimonio.
Este no es el único lugar de China en el que se han encontrado mausoleos imperiales de este tipo; en total hay cuatro; y el más conocido es el de la provincia de Xian, construido por la dinastía Qin.
Aunque ambas dinastías tienen en común la necesidad de llevar consigo todo su mundo material a la muerte, hay algunas diferencias, entre esas el tipo de figuras.
Mientras la dinastía Qin creó un ejército militar con soldados y caballería, la dinastía Han creó figuras que representaban a toda la corte y personas con diferentes cargos, bailarines, animales y objetos, es decir, toda una versión en miniatura de la sociedad del momento.







