Un grupo de mujeres de varias comunidades de Chalchuapa se dedica a tareas agrícolas en las parcelas del barrio Las Ánimas donde se cultiva ejote, que es recolectado en jornadas bajo el sol para llevar el sustento a sus familias. Las jornadas entre los matorrales de ejote empiezan a las 7 de la mañana y se prolongan hasta la tarde.


Flor Hernández, residente en el barrio Apaneca, lleva varios años dedicada a esta labor.


María Ester Escobar deposita el ejote en otro saco para luego retirarlo de la parcela.







