Poco a poco la tecnología avanza en beneficio de la salud de la mujer poniéndose en sus zapatos y reconociendo afecciones que impactan en su salud física y emocional.
Uno de estos avances es el rejuvenecimiento vaginal o íntimo sin una cirugía mayor.
El tratamiento es ambulatorio, es decir, no requiere de un ingreso hospitalario, ni curaciones posteriores.
Se aplica en una serie de sesiones que son aconsejadas por el médico en su frecuencia y número.
¿Pero de qué se trata? Con el paso del tiempo, como un proceso natural de envejecimiento, haber dado a luz o una precondición genética que produzca de manera prematura un deterioro, el cuerpo de las mujeres cambia y aunque no se ve, su vagina también.
Entre los cambios que experimenta la cavidad vaginal es su estiramiento o distensión, es decir, como todo músculo en el cuerpo, con el paso del tiempo pierde su firmeza o tensión, esto sucede con las piernas o los brazos. Igual ocurre con los músculos de la vagina.
Esto afecta en varios aspectos de su vida a la mujer de manera física y emocional. Por ejemplo, la distensión vaginal puede provocar incontinencia urinaria leve o crónica, afecta la lubricación, puede provocar prolapso (salida de un órgano pélvico) y pérdida de la sensibilidad en las relaciones sexuales.

Todo ello repercute en la sana cotidianidad de una mujer, sea porque debe cuidar que una risa o tos le provoque la salida involuntaria de la orina o sea porque las relaciones sexuales ya no son placenteras.
Alejandra Samayoa, nutricionista de Marshelly Centro Estética, explica que una solución para este problema es el rejuvenecimiento íntimo mediante un aparato llamado HIFU (ultrasonido focalizado de alta intensidad).
Su forma es cilíndrica, delgada y alargada, con una placa en la parte de arriba por medio de la que un láser emite ondas acústicas que son recibidas por las paredes regenerando poco a poco su tensión.
«El tratamiento lo que hace es una reparación tanto de la capa mucosa como de la capa muscular. El láser emite una onda que hace una nueva producción de colágeno que está a nivel de la capa muscular por eso vuelve a estrechar la cavidad vaginal y genera tensión», explica.
La mejora empieza en la capa más superficial, en la mucosa de las paredes. Esto es vital para la lubricación del área que ayuda tanto a que no se generen infecciones como a una satisfactoria relación sexual.
En una capa más profunda actúa en lo muscular devolviendo la facultad de producir colágeno y elastina. El resultado es una reafirmación de la cavidad, hay nuevamente tensión y esta vuelve a su tamaño normal.
En Marshelly, la médica esteticista, Marlene Samayoa, hace la evaluación de cuántas sesiones recomienda para la paciente. Cada sesión dura entre 15 y 20 minutos. Dependiendo de cada mujer así se recomendará una sesión cada semana, cada 15 días o, en ocasiones, dos sesiones el mismo día.
¿QUÉ ES EL HIFU VAGINAL?

El aparato es mucho más cómodo que el espéculo, con el que se se hace el examen de la citología. Es de forma cilindríca y delgado.
En el diagnóstico se hace la medición de la cavidad vaginal, porque cada una tiene su propia medida, no hay estándar. Cada cuerpo es diferente. Por eso, no importa la edad, la distención o hiperlaxitud vaginal puede afectar por razones genéticas a mujeres jóvenes y sin hijos.
El especialista indicará cuál es la medición original de la cavidad y mediante varias sesiones las ondas del láser lograrán regenerar la zona y devolver la tensión muscular.
El aparato corrige una afección normal y común en las mujeres. No hay nada de qué avergonzarse y, por el contrario, las mujeres pueden optar por él por su salud física y sexual.
No hay contraindicaciones para usarlo. Solo será cuando la mujer tenga su período menstrual o padezca de alguna infección que no puede proceder con el tratamiento.
Las ondas hacen un efecto inmediato, es decir, hay una mejora después de la primera aplicación.
¿CUÁNDO HACERLO?
«No hay edad para hacerlo, y se siente la diferencia por sesión. Las pacientes tienen una sensación que la explican: “como que todo está en su lugar”. No sabían cómo estaban, pero sienten la diferencia», explicó Alejandra Samayoa.
Si presenta síntomas como incontinencia urinaria, falta de lubricación y disminución de la sensibilidad en la relación sexual puede acudir por el tratamiento. La duración del efecto puede ser hasta de cuatro años, posteriormente, si es necesario, la paciente puede acudir nuevamente.
Esta tecnología llegó al país en 2019 por medio de este centro estético y ha ganado aceptación entre las mujeres por no ser invasivo. Cada sesión tiene un precio de $312, por lo que un tratamiento completo podría llegar hasta los $2,500, en total. Sin embargo, el pago puede ser sesión a sesión o de una vez, como se prefiera. Este mes, en honor a mamá, la sesión tiene un precio especial de $99.
BENEFICIOS

1.No más gotas: Si te toca usar protectores, toallas sanitarias y cruzar las piernas cuando estornudas por miedo a que salgan unas gotas o abundante orina, el HIFU corrige la distención y alivia la incontinencia.
2.Más placer: Es normal que la vagina pierda elasticidad por la edad o por haber dado a luz. También por razones genéticas. Lo que no es normal es que se pierda la sensibilidad al placer en las relaciones sexuales o que la falta de lubricación cause dolor. Al tensar las paredes de la vagina, lo anterior se corrige.
3.Rápida recuperación: Al ser un procedimiento no invasivo, la mujer puede recibir su sesión y continuar su día con normalidad. Incluso, puede tener actividad sexual, visitar la playa o hacer ejercicio.
Para más detalles o consultas pueden escribir al WhatsApp de Marshelly al 7855-0291 o en redes sociales.







