Los partidos ARENA y FMLN les prometieron durante décadas a los salvadoreños residentes en el exterior que garantizarían su derecho a ejercer el voto adoptando sistemas adecuados para ello, incluso utilizaron el tema durante sus campañas electorales con el fin de ganar voluntades, y a pesar de haber mantenido el poder en el Ejecutivo y el Legislativo, la modalidad del voto para la diáspora fue prácticamente nula.
En la sesión plenaria de ayer en la Asamblea Legislativa, los diputados de ARENA, FMLN, Nuestro Tiempo y VAMOS confirmaron nuevamente su rechazo al derecho del voto para los salvadoreños que residen en el extranjero al no apoyar el sistema de votación electrónico propuesto para las jornadas electorales de 2024 con base en las opiniones de la diáspora y los organismos expertos en la materia.
La nueva modalidad para el ejercicio del sufragio en el exterior contempla un mecanismo remoto por internet para los salvadoreños con DUI con domicilio extranjero, quienes podrán votar en cualquier parte del mundo, y la vía electrónica presencial será aplicable para quienes tengan documentos con residencia en El Salvador, que podrán ejercer el sufragio en centros de votación que se habilitarán en sedes diplomáticas salvadoreñas.

De hecho, los diputados Anabel Belloso y Alberto Romero, del FMLN y ARENA, respectivamente, no firmaron el dictamen favorable que emitió la comisión de reformas electorales el lunes pasado y se retiraron de la mesa de trabajo antes de que esta finalizara la sesión.
Ayer, los legisladores de VAMOS y Nuestro Tiempo se unieron a los partidos rojo y tricolor para alegar que la Ley Especial para el Ejercicio del Sufragio en el Extranjero, que contiene la modalidad del voto para la diáspora, «no garantiza la seguridad y confianza en los procesos electorales», e insinuaron que se construyó para responder a intereses partidarios.
«Nosotros no lo vamos a acompañar», adelantó el diputado suplente de ARENA César Reyes, mientras que el legislador de Nuestro Tiempo, John Wright, dijo que el mecanismo de votación «garantiza desconfianza en los próximos comicios».
Del mismo modo, la diputada Marleni Funes, del FMLN, rechazó la idea de que se actualice la modalidad del voto y se deje atrás el mecanismo por correo, el cual generó serios inconvenientes cuando fue aplicado, pues algunas papeletas llegaron cuando se había cerrado legalmente el tiempo para emitir el voto (5 de la tarde del día de la jornada electoral).
Los magistrados del Tribunal Supremo Electoral (TSE) han asegurado que hacer uso de la tecnología en los procesos electorales no es sinónimo de inseguridad, como quiere hacer ver la oposición política, ni pone en riesgo la secretividad del voto, porque existen medidas biométricas —como el reconocimiento facial y las huellas dactilares— que pueden ser implementadas para resguardar la información.
«¿Un voto electrónico quién lo va a auditar? Desde nuestro punto de vista, lo mejor sería un voto postal con reformas que permitan aprender de las experiencias pasadas», expresó Claudia Ortiz, única diputada de VAMOS, acuerpando la postura del FMLN.
En entrevista con «Diario El Salvador», el magistrado Noel Orellana explicó: «En el Tribunal [Supremo Electoral] hemos hablado de que se buscarán empresas con toda la seriedad que el caso amerita, principalmente para que no se ponga en cuestionamiento la votación que se va a llevar a cabo en 2024. La misma tecnología permite fiscalizar las elecciones».
A tono con su postura de negación al derecho de la diáspora para elegir a funcionarios públicos, los partidos tradicionales y los nuevos de oposición sostuvieron hasta ayer su negativa de apoyar el voto en el exterior.







