Desde tiempos antiguos, las religiones orientales —especialmente el hinduismo—, como en otras regiones tribales de América y Oceanía, tienen como parte fundamental de sus dogmas la creencia de que el alma transmigra de un cuerpo a otro en un proceso evolutivo que al final lo lleva a unirse con la esencia de todas las cosas.
Las neocorrientes espirituales en el resto del mundo hoy en boga hablan de que una vez el cuerpo queda como despojo terrenal, el alma se transporta a una región espiritual donde se reúne con sus ancestros, quienes forman grandes familias que evolucionan juntas a través de las eternidades. Allí recapitulan su estancia en el mundo, las virtudes practicadas y lo que no pudieron alcanzar. Luego planean el retorno, de tal manera que determinan al personaje que representarán en la nueva encarnación, ayudándose unos a otros para su avance en el proceso de evolución del alma, asesorados por guías espirituales que ayudan en la planificación, determinando el lugar y los dones, así como los obstáculos a vencer.
Muchas veces las personas con quienes es más difícil la relación y las que le generan mayor problema son seres espirituales cercanos que se prestan para que haya avance en la superación de las pruebas por las que tiene que pasar. De tal manera que todo lo que pasa en esta Tierra tiene una razón de ser. Así que no hay culpables, todo lo que sucede es por común acuerdo para la evolución del alma.
La religión cristiana ha dejado bien claro que el alma, al morir, va a las moradas celestiales, luego de un proceso de purificación, y aguarda allí la venida de Jesucristo y la resurrección de los muertos. Es decir, aguarda en la memoria de Dios hasta el momento indicado. No hay reencarnación.
Este tema da para mucho, rodeado de misterio, tabú y charlatanería. Hay médicos, psicólogos, psiquiatras y escritores que han documentado casos de personas que bajo hipnosis han descrito con lujo de detalles su vida pasada como reyes, príncipes, hortelanos, caballeros, etcétera.
Personalmente, la idea me parece atractiva, llena de esperanza, especialmente para aquellos que tienen o han tenido una vida llena de desafíos y precariedades. Esta forma de pensar y creer le da sentido a la vida. Se pueden explicar desde esa perspectiva muchas de las deficiencias de nuestro sistema de vida y nos hace más conformes con una esperanza en el devenir de los tiempos.
La tesis cristiana es diferente. Hay un proceso de purificación al morir y debes esperar un tiempo indefinido hasta que Cristo venga y se dé luego la resurrección de los muertos. Allí estaremos nuevamente todos juntos como en nuestros mejores días, en un paraíso donde ya no existe el pecado, la enfermedad y la muerte.
Ahora, ¿qué aportes ha hecho la ciencia sobre este aspecto? Hay un concepto que estudiosos de la psicología y de la neurología han hecho sobre lo que se denomina la memoria falsa. La memoria falsa se define como «una serie de recuerdos, de detalles o eventos que no ocurrieron, o que han sido distorsionados si es que realmente ocurrieron». Esta es parte de una investigación que el doctor Richard J. McNally, de la Universidad de Harvard, hizo en 2012 sobre abducciones extraterrestres y vidas pasadas. Concluye: «Mis colegas, estudiantes y yo hemos utilizado los métodos de la psicopatología experimental para explicar por qué las personas aparentemente sinceras, no psicóticas, afirman tener recuerdos de haber sido secuestradas por extraterrestres espaciales o recuerdos de vidas pasadas.
Nuestro grupo ha utilizado métodos experimentales de la psicología cognitiva y la psicofisiología, complementándolos con entrevistas clínicas y pruebas psicométricas para dilucidar la psicología de estos dos grupos. Nuestros datos apuntan a motivaciones cuasiespirituales de por qué algunas personas abrazan la identidad de abducido alienígena o de vida pasada». Indica, además, que el cerebro puede crear supuestas realidades influenciado por su interlocutor en el caso de la hipnosis regresiva, por estrés o eventos, imágenes o palabras afectivas.
Otras investigaciones proponen, para explicar los recuerdos de vidas pasadas, lo que denominan la «memoria oculta». Según estos investigadores, los recuerdos de vidas pasadas tendrían su origen en algo a lo que estas personas fueron expuestas en su infancia, ya sean libros, películas o cualquier otro tipo de información. Esta información fue olvidada con el paso de los años, pero por alguna razón vuelve a surgir en forma de una historia que parece vívida en primera persona.
Lo que sí no ha sido hasta ahora refutado es que al parecer existe un mundo espiritual que es determinante en la vida de las personas y los pueblos; que hay un diseñador maravilloso en todas las cosas que existen en el universo. Y eso nos remonta a la explicación que como raza humana nos damos desde el inicio de nuestra historia, ya para no sentirnos solos y desprotegidos, sino para explicarnos lo inexplicable, o sencillamente como razón de una estructura orgánica de dominación.
Sea lo que sea, es nuestra tarea ir rompiendo moldes de pensamiento y avanzar en el destino de la humanidad, que está cifrada en lo maravilloso que es el ser humano. Diseñado, a pesar de todas las estratagemas del poder, en sobrevivir y ser felices. Así está diseñada cada neurona o molécula de nuestro cuerpo, y hacia allí caminamos.





