Son muy pocos los liderazgos políticos que logran hacer una verdadera conexión con la población de tal manera que sean correspondidos con afecto natural y sincero, que logran un impacto gratificante en cada una de las acciones que realizan, como el caso especial del presidente Bukele que al momento de expresar su decisión de participar en una reelección el pueblo lo respaldó con gran júbilo, porque ve en sus acciones las respuestas a sus más sentidas necesidades.
Otro caso especial es el de la diputada Alexia Rivas, una joven que se lanzó a la palestra política y logró una curul en la actual Asamblea, y desde sus inicios ha hecho una conexión territorial con la población muy significativa. Desde el pleno legislativo lanzó una lucha férrea contra una oposición política destructiva y opuesta a toda iniciativa que pudiera beneficiar al pueblo salvadoreño. Se ha caracterizado por ser esa voz que la población necesita para ser representada y escuchada en las grandes decisiones del país.
No cabe duda de que el grupo de diputados de Nuevas Ideas ha logrado captar la simpatía del pueblo, ha demostrado tener la madurez para enfrentar a políticos tradicionales cuyo único afán era favorecer con leyes que se ajustaran para salvaguardar los intereses de sus grupos financistas.
Es en ese contexto que la joven Alexia alza su voz de manera enérgica para defender los intereses de la población más desposeída del país, lo cual nos hace definirla de manera inequívoca como «la diputada del pueblo». Su figura afable y amable siempre se muestra dispuesta a escuchar a cualquier persona sin escatimar su condición social para llevar las peticiones territoriales al pleno Legislativo.
La política ha dejado de ser una mezcla de ideologías indefinidas, hoy es la participación real representada en cada uno de los diputados el elemento clave para la toma de decisiones, destacando que la auténtica soberanía reside en el pueblo.
Estamos próximos a celebrar elecciones presidenciales y legislativas y se puede percibir una atmósfera de aceptación total hacia la reelección del presidente y hacia la mayoría calificada de la bancada cian en la Asamblea Legislativa, de tal manera que continúe dando la gobernabilidad que el país necesita, con gente capaz, gente formada con cualidad de servicio, que produzca los cambios necesarios para transformar el país y su mayor riqueza consiste en que sabe «el arte de escuchar».
Muchas veces se escuchan críticas hacia los diputados, pero pocos saben cuáles son sus funciones y responsabilidades. Con el arte de saber escuchar recogen las necesidades de los ciudadanos para llevarlas al pleno, toman decisiones reales que favorezcan a la comunidad, defienden los derechos sociales, proponen soluciones y gestionan los recursos necesarios. No es cuestión de buscar candidatos perfectos ni fórmulas perfectas, como si estuviéramos buscando la fórmula de la Coca Cola, que nunca la vamos a encontrar.
Un buen diputado puede presentar características como ser flexible, vivimos en una sociedad cambiante a ritmos acelerados donde se requiere de funcionarios polivalentes capaces de adaptarse a esos cambios, con buenas iniciativas, con la capacidad para anticiparse a los acontecimientos y una alta capacidad para el trabajo en equipo. El buen candidato es aquel que le gusta trabajar en equipo, capaz de interactuar aun con sus detractores de oposición, un buen gestor del tiempo y hacer las cosas con calidad y rapidez, saber controlar el estrés y la presión a la que frecuentemente están sometidos.





