El ministro de Salud, Francisco Alabi, anunció que el Gobierno del presidente Nayib Bukele emitía una alerta epidemiológica por dengue. Hasta la fecha, tres niños han fallecido tras padecer la variante grave de la enfermedad.
Esta declaratoria es uno de los pasos tomados por el Gobierno para enfrentar el dengue. Ya antes había lanzado una masiva campaña de fumigación que, hasta la fecha, lleva casi medio millón de hogares intervenidos, además de la destrucción de casi 300,000 criaderos.
Para ello, cientos de servidores públicos se han desplazado por todo el país para contribuir con el esfuerzo. Además, el centro de llamadas 132, del Sistema de Emergencias Médicas (SEM), ha sido habilitado para que la población llame ante cualquier signo de la enfermedad y así recibir indicaciones.
El trabajo coordinado del Gobierno del presidente Bukele ha logrado que en 1,715 días (casi cinco años) no se hayan reportado decesos por dengue. Ha sido en los últimos días cuando la enfermedad se cobró tres víctimas, muy lejos de los 25 niños muertos y más de 3,000 víctimas durante la epidemia de 2000, que obligó a un Gobierno de ARENA a pedir a Cuba —país con el que no tenía lazos diplomáticos— una brigada de médicos.
El Salvador no es un fenómeno aislado. Por toda la región se ha reportado un aumento de casos de una enfermedad que, en lo que va del año, reporta 10 millones de contagios, siendo Brasil el más afectado, con 4.39 millones.
México atraviesa una de las crisis más grandes, con un aumento de 381 % de los pacientes con dengue: 18,631 casos hasta el 23 de junio, cuando en 2023 solo habían sido 3,869.
De acuerdo con las autoridades mexicanas, las olas de calor extremas y el aumento de criaderos de zancudos son los responsables del alza de enfermos y de al menos 26 fallecimientos.
Al sur, en Ecuador, se reportan 46 muertos en seis meses y 40,000 casos. Sin embargo, después de Brasil, el país con más casos es Argentina, con 512,458, y Paraguay, con 285,902.
La expansión del hábitat del zancudo «Aedes aegypti», el transmisor del dengue y de otras enfermedades (como el zika y la chikungunya), es uno de los más duros recordatorios de los efectos adversos del cambio climático, mismo que también provoca huracanes más fuertes e incluso adelantados, como el caso de Beryl, que ha golpeado las Antillas Menores y se dirige a Jamaica.





