Tras el intento de asesinato al expresidente Donald Trump en Pensilvania, el 80 % de los votantes estadounidenses, entre ellos demócratas y republicanos, expresaron que estaban de acuerdo con la afirmación de que «el país se está saliendo de control», reveló una encuesta Reuters/Ipsos.
Los entrevistados también expresaron tener temor porque se desate la violencia política, en el marco de las elecciones presidenciales del 5 de noviembre.
Cerca del 84 % de los votantes que participaron en el sondeo dijeron que estaban preocupados de que los extremistas cometieran actos de violencia después de las elecciones, lo que significa un aumento del 10 %, en comparación a una encuesta anterior desarrollada en mayo, cuando el resultado arrojó el 74 %.
El homicidio fallido a Trump durante un mitin el 13 de julio, puso en alerta a toda la nación y recordó la escena del crimen del presidente John F. Kennedy el 22 de noviembre de 1963.
Aunque la bala rozó la oreja de Trump, el candidato alzó el puño y gritó: ¡Lucha! ¡Lucha! ¡Lucha! Mientras era movilizado del escenario. Thomas Matthew Crooks, de 20 años, el principal sospechoso del ataque, fue abatido, pero la mayor responsabilidad del ataque recae en el Servicio Secreto.

La imagen de Trump con la oreja herida y cubierta con una venda trascendió incluso en la Convención Nacional Republicana, que se llevó a cabo del 15 al 18 de julio. Cientos de simpatizantes acompañaron el evento con la oreja derecha tapada en solidaridad al candidato. Un evento que hizo que el apoyo a Trump creciera la semana pasada.
El 65 % de los republicanos indicó que «la supervivencia de Trump demostraba que había sido favorecido por la providencia divina o la voluntad de Dios», y al menos el 11 % de los demócratas concordó con esta misma idea.
El estudio también señaló que un 67 % de las personas respondieron que estaban intranquilos por actos de violencia contra su comunidad, por sus creencias políticas, un incremento del 7 % respecto a una entrevista de junio de 2023, cuando este punto logró 60 %.
NO SE DEBE REPETIR
Los congresistas republicanos coincidieron en que un acto como el de Trump no se debe repetir en una de las potencias del mundo y exigieron investigaciones lo antes posible.
Ante las alarmas del rol del Servicio Secreto, el presidente de la Comisión de Supervisión y Rendición de Cuentas de la Cámara de Representantes, James Comer, citó a la directora del Servicio Secreto, Kimberly Cheatle, para una audiencia el 22 de julio.
«El intento de asesinato del expresidente representa un fracaso total de la misión central de la agencia y exige la supervisión del Congreso», publicó Comer en el documento oficial.
«Los estadounidenses exigen y merecen respuestas de la directora Cheatle sobre el intento de asesinato del presidente Trump y los atroces fracasos del Servicio Secreto», agregó.
«El Servicio Secreto debe rendir cuentas por este encubrimiento. La directora Cheatle debe irse», comentó la senadora Marsha Blackburn.







