Además de las consecuencias lógicas que derivarán de las investigaciones, el fracasado intento de asesinar a Donald Trump traerá otro tipo de repercusiones, algunas de las cuales ya se comienzan a ver. Entre estas, el refuerzo de la seguridad que los países ponen a disposición de sus gobernantes, pues si se atentó contra un exmandatario y candidato presidencial de la nación más poderosa, qué no podrían hacer en cualquiera de nuestros países.
La posibilidad de que Trump gane las próximas elecciones también se incrementa como efecto del fallido magnicidio, pues, además de todos los juicios abiertos en su contra con la única finalidad de inhabilitarlo, esto lo victimiza aún más y le abre las puertas para regresar a la Casa Blanca.
El escenario político internacional también se verá modificado, pues ahora se procederá pensando en la muy cercana posibilidad de que Trump retorne al poder y en lo que ha prometido hacer una vez asuma el mando.
No dejó de parecerme también que fue consecuencia de eso el que algunos creadores de contenido de nuestro país amanecieran el día siguiente del atentado con los ánimos menguados, sin el ímpetu que habían venido mostrando al hacer cierto tipo de denuncias que, aunque válidas y lógicas, las hacían de una manera bastante exacerbada. Quizá fue el resultado de darse cuenta de que no es correcto utilizar sus plataformas para encender los ánimos de un sector dentro del cual podría haber algún desquiciado dispuesto a cometer cualquier estupidez. Digo esto porque en el ataque contra Donald Trump no solo es culpable el que disparó, sino todos aquellos que día con día incitan la violencia.
También como secuela de lo que sucedió podría venir una mayor polarización de la sociedad estadounidense, la que de por sí ya arrastra un largo historial de enfrentamientos por cuestiones políticas y raciales.
Pero además de lo que se espera como resultado de ese acontecimiento, hay algo que debería ser desde todo punto de vista necesario que suceda, pues nos concierne como país. Me refiero a que se debería investigar a los salvadoreños que están utilizando ese territorio para intentar desestabilizar a nuestro Gobierno y donde, incluso, uno de sus voceros se atrevió hace algunos meses a insinuar la posibilidad de hacer aquí algo similar a lo que sucedió en Pensilvania. Creo que deseos y valor de cometer una tontería de ese tipo no les falta, pues uno de ellos hasta se jacta de haber pertenecido a la Guardia Nacional, un cuerpo represivo responsable de miles de asesinatos antes y durante la infame guerra que nos asoló a lo largo de 12 años.
Me parece que nuestras autoridades deberían solicitar de oficio y de Gobierno a Gobierno que se investigue a esas personas que han abusado utilizando el suelo de una nación que los acogió para atacar desde allí a quienes creen que son sus adversarios, empujados, sin duda, por el resentimiento que les causa el haber perdido el poder, que una vez tuvieron en sus manos y solo utilizaron para enriquecerse.






