Una de las formas que tienen los Estados para recibir ingresos es a través de los impuestos y otras contribuciones de ese tipo. Lo que tradicionalmente pasa cuando un Gobierno quiere aumentar sus ingresos es que aumenta los impuestos que ya tiene o crea nuevos. Sin embargo, esta nueva carga cae sobre los hombros de los ciudadanos, que reciben menos dinero por su trabajo o ven que sus esfuerzos no alcanzan para comprar lo que antes podían, debido a los aumentos en los precios de los productos por el nuevo gravamen.
Sin embargo, hay otra forma para que los Estados obtengan más ingresos. Es más difícil, porque implica grandes transformaciones y un arduo trabajo, y eso es dinamizar la economía y hacer que todos paguen sus impuestos.
Para que los mismos impuestos generen más ingresos es necesario, entonces, que todos los que tienen que pagar lo hagan y mejorar la actividad económica para que los ciudadanos puedan comprar más cosas.
El Gobierno del presidente Nayib Bukele ha hecho ambas cosas. En primer lugar, sus políticas en contra de la evasión fiscal —tolerada e incluso promovida en las administraciones de ARENA-FMLN para satisfacer a sus financistas— lograron que muchos millones de dólares que antes se quedaban en manos de privados llegaran a las arcas del Estado. Esto se logró con la ley en la mano y desmantelando toda una red de privilegios que la vieja clase política había instalado en las instituciones para favorecer a unos cuantos.
Al mejorar la seguridad, a través del Plan Control Territorial y el régimen de excepción, los salvadoreños se libraron de la plaga de las extorsiones impuestas por las pandillas, con lo que recuperaron fondos que antes iban para los criminales. Eso dio más efectivo a las familias, las cuales pudieron comprar más cosas y dinamizar la economía.
Y lo mismo con las empresas, que pudieron librarse del yugo de los delincuentes y dejaron de pagar extorsiones, con lo que pudieron contratar a más empleados.
El último informe del Ministerio de Hacienda revela que la recaudación de impuestos creció 8.5 % al cierre de julio. En los primeros siete meses del año, el Estado recaudó $370 millones más que en el mismo período de 2023.
De acuerdo con los datos oficiales, la contribución que más ha aportado en lo que va del año es el impuesto sobre la renta, con $166 millones más. En segundo lugar, el impuesto al valor agregado (IVA). Es decir, hay más empleados pagando impuestos y el consumo aumentó. Estas son señales de una economía dinámica.






