Los bonos de El Salvador que se cotizan en los mercados internacionales registraron movimientos al alza al cierre de la semana pasada, apenas tres días después de que el Gobierno del presidente Nayib Bukele ofreció a los tenedores de sus títulos valores la tercera recompra de este año.
Este comportamiento de los bonos no es algo extraordinario. Más bien se ha vuelto una tendencia favorable que se ha mantenido estable en los últimos meses.
La compra adelantada de la deuda, sin embargo, no es la única explicación para esta mejora.
De acuerdo con los especialistas de Exor Latinoamérica, una firma de servicios financieros internacionales, «puede atribuirse a factores como la recompra de bonos y a un mayor optimismo en torno a la capacidad del país para manejar su deuda».
«Los aumentos en el precio a corto plazo [en sus porcentajes a un día, cinco días y un mes] también reflejan un aumento constante en la confianza», señala Exor Latinoamérica.
Además, estos especialistas financieros consideran que la tendencia positiva se mantendrá.
Las recientes acciones del Gobierno del presidente Bukele para conseguir la consolidación fiscal, así como la mejora de las finanzas públicas, también están relacionadas con el aumento en el precio de los bonos.
A eso se suma también el anuncio de un presupuesto completamente financiado para 2025, lo que consigue la confianza en el país y sus gobernantes.
De hecho, también hay una mejoría en el indicador de bonos de mercados emergentes (EMBI, por sus siglas en inglés). En el caso de El Salvador, hasta el 14 de noviembre se situó en 453 puntos y exhibe sus menores niveles en los últimos dos años, lo que significa que hay menos riesgo para invertir en el país.
Más allá del área financiera, también hay razones que explican que el aumento de la confianza en El Salvador también está relacionado con la conquista de la paz y la seguridad.
Un país más seguro se ha vuelto mucho más atractivo para los inversionistas. De hecho, la economía ha reaccionado de manera positiva ante mayores niveles de seguridad, multiplicando los emprendimientos y negocios particulares, dinamizando con ello la economía.
Además, la llegada de más turistas dispuestos a conocer los atractivos naturales y recorrer un país seguro se ha vuelto otro fenómeno repetitivo y hasta cotidiano, lo que refleja una mayor confianza, en general, en el país, su gente y su Gobierno.





