Las reformas recientemente aprobadas de la ley de tránsito y de los códigos Penal y Procesal Penal buscan evitar que las personas conduzcan bajo los efectos de bebidas alcohólicas y de otras sustancias prohibidas.
Todavía en El Salvador se reportan muchísimas muertes en las carreteras debido a la imprudencia de los conductores, a la temeridad con la que algunos conducen y por la falta de atención provocada al manejar bajo los efectos del alcohol o de drogas ilícitas.
Como sociedad, debemos trabajar aún más para fomentar los niveles de responsabilidad en la carretera.
Nunca en la historia del país se ha considerado como algo peligroso manejar luego de haberse tomado unas copas de vino, unas cervezas o algunos tragos más fuertes. Muchos consideran que incluso el alcohol les ayuda a manejar más concentrados…
Sin embargo, lo que los estudios han demostrado a lo largo de los años es que sucede lo contrario: hay una pérdida de reflejos, somnolencia, distracciones y, en los casos más graves, desconexión total de la conciencia.
Por esa razón existen controles de tránsito y las leyes ahora son mucho más drásticas. Mientras los salvadoreños no interioricen que no deben tomar bebidas alcohólicas y manejar un vehículo automotor, las autoridades deben aplicar las leyes que ahora implican sanciones más altas, además de la suspensión de la licencia de conducir e incluso la cárcel.
A pesar de la amplia difusión de estas reformas, muchos han sido detenidos en los controles instalados por las autoridades sobrepasando por mucho incluso los niveles de alcohol que eran permitidos antes de las modificaciones.
Estas detenciones cumplen varios propósitos: el principal es garantizar la seguridad de los que transitan en la red vial del país al retirar a conductores que representan un peligro para los demás. En segundo lugar, las autoridades están mostrando que hay una real y verdadera voluntad para cumplir la ley y, por tanto, estas detenciones se vuelven ejemplarizantes para disuadir nuevas transgresiones.
Hay que considerar que manejar un vehículo en El Salvador es un privilegio que lleva consigo muchas responsabilidades. Un carro es una herramienta esencial para trabajar, pero también puede convertirse en un instrumento de muerte si no hay suficiente responsabilidad al conducirlo.
Si toma, no maneje. Tiene mucho que perder y, además, pone en riesgo la seguridad y la vida de terceros.
Una navidad en paz






