En lo que representa una nueva exhibición de los niveles de corrupción que mantenían los viejos partidos políticos, el flamante secretario general del FMLN, Manuel Flores, ha dicho que el Estado, y no ellos, deben pagar las deudas que contrajeron con proveedores para la campaña electoral del año pasado.
Flores quiere que el Ministerio de Hacienda les entregue $325,000 para pagarles a empresas que ofrecieron sus productos y servicios para que el partido rojo pidiera el voto. Los salvadoreños, claro está, no cayeron nuevamente en sus mentiras y dejaron de votar por un partido que engañó ofreciendo un cambio que jamás llegó.
Con esta declaración, el líder del FMLN confirma que lo único que les importa son sus intereses, que su participación en la política solo es en función de obtener beneficios.
La eliminación de la deuda política frena el flujo de fondos del Estado hacia organizaciones que solo han demostrado su vocación para saquear los fondos públicos. No tenía ninguna lógica pagarles a los que se dedicarían a hacerle daño al país.
Ahora los que se atrevieron a entregar insumos o servicios al partido de izquierda y creyeron en su palabra de que después de las elecciones iban a pagar se están dando cuenta de que el FMLN quiere que sea el Estado, y no ellos, que se aprovecharon de esos productos o servicios, el que, de acuerdo con su lógica, debería pagarles.
Y no es que ARENA sea mejor en esto que el FMLN. Al contrario, fueron los maestros, los que crearon el sistema de saqueo del Estado, y lo que el Frente hizo no fue más que ejercerlo y buscar nuevas formas para ejecutar el desfalco.
Los extremos a los que llegó ARENA en los últimos tiempos han sido descubiertos por la actual diputada Marcela Villatoro, que ha pedido que se audite la gestión del actual presidente, Carlos García, del que dijo que fondos de la deuda política se usaron de manera irregular, incluyendo viajes particulares.
El pueblo salvadoreño queda en la libertad de apoyar las mejores ofertas políticas, las que han sabido cumplir con las expectativas y mejorar el nivel de vida de las mayorías. De ese modo, el financiamiento público a través del respaldo a candidatos y partidos se verá transparentado en la medida en que la gente elija a sus representantes.
Eliminando el componente de la deuda política, El Salvador gana porque se cierra una puerta para la corrupción.





