El invitado de esa noche en el programa de Nacho era el doctor Francisco Bertrand Galindo, un viejo zorro de la política, exnúmero dos de ARENA. Se quedó impasible ante la noticia, y Nacho le urgió una reacción. «Hasta hoy, a las 12 de la noche, Nayib aún puede inscribirse como candidato en otro partido, y para eso falta un poco más de tres horas […]. Yo no diría que las cosas ya están definidas», dijo pausadamente.
En efecto, a esas alturas del proceso electoral había otro partido, solo uno, que aún no había cerrado la inscripción de sus precandidatos para competir en elecciones internas por su candidatura a presidente y vicepresidente: GANA. Solo el exalcalde de San Miguel Wil Salgado y su compañero de fórmula, el diputado Juan Carlos Mendoza, se habían inscrito como precandidatos, y el plazo para que otro más pudiera hacerlo se cerraba justamente a las 12 de la noche de ese mismo día.
A mediados del año anterior, cuando ya era evidente que Nayib Bukele no sería candidato presidencial por el FMLN, uno de los máximos dirigentes de GANA, el diputado Guillermo Gallegos, había declarado públicamente que las puertas de su partido estaban cerradas para Nayib. Meses después, en noviembre de 2017, cuando Nayib fue expulsado del FMLN y comenzó a organizar su nuevo movimiento, Gallegos cambió de opinión y declaró que las puertas de GANA sí estaban abiertas para Nayib. Preguntado al respecto, este dijo a los medios lo siguiente: «Creo que nuestro movimiento es nuevo y no debe hacer alianza con ningún partido político existente. Esa es mi opinión, pero nuestro movimiento es horizontal y no soy yo quien debe tomar solo esa decisión».
El problema es que la principal bandera de Nayib Bukele y de Nuevas Ideas era la lucha contra la corrupción «de los mismos de siempre», y GANA, que era una escisión de ARENA y que había hecho alianzas con los gobiernos del FMLN, era uno de «los mismos de siempre» y, cierto o no, la percepción popular era que sus dirigentes, o al menos algunos de ellos, eran corruptos. En esas condiciones, realmente era muy difícil pensar siquiera en una aproximación entre Nayib Bukele y GANA. Con toda seguridad, la gente de Nuevas Ideas rechazaría por completo una opción semejante.
Si el programa de Nacho Castillo solo estaba siendo visto por los cuatro gatos que aún lo seguían, después de su desafortunado ataque a los nayilistas, Wálter Araujo tenía en ese mismo momento más de 10,000 personas conectadas a su Facebook Live. Parecía que estaba a punto de estallar de la cólera, bramando maldiciones apocalípticas contra el FMLN y ARENA, y contra los sicarios que esos dos partidos tenían en el TSE. Pero, en realidad, no estaba fuera de control. Wálter Araujo era uno de los políticos más experimentados e inteligentes del país; siendo muy joven fue uno de los fundadores de ARENA, presidente de ese partido, presidente de la Asamblea Legislativa y presidente del TSE. Y habiendo renunciado a ARENA después de 33 años de militancia, y pedido perdón públicamente al pueblo salvadoreño por haber sido dirigente de ese partido infame, según sus propias palabras, a sus 54 años se había convertido en uno de los más emblemáticos nayilibers.
Desde hacía un año, él y yo hacíamos un programa televisivo semanal cuyo tema, casi exclusivo, era la propuesta política de Nayib Bukele y Nuevas Ideas, pero él además hacía un exitoso Facebook Live también semanal sobre el mismo tema. El fenómeno político Nayib Bukele estaba gestando también una revolución mediática: entre Wálter Araujo y youtuberos como Marcelo Larín, José Valladares, La fiscal, A Chuña, Cinco TV, entre otros, estaban dejando prácticamente sin audiencia a los noticieros y programas de debate político de los grandes medios tradicionales.





