El cardenal ghanés Peter Turkson dijo en 2010 que no estaba preparado para convertirse en papa y que, tal vez, la Iglesia católica tampoco estaba lista. Pero, más de 15 años después, este influyente prelado africano se perfila como uno de los favoritos.
«No me gustaría ser el primer papa negro. Creo que lo pasaría mal», afirmó entonces, pero tras la muerte de Francisco, el 21 de abril, a las puertas de que se abra el cónclave para elegir a su sucesor, el nombre de este cardenal africano está en boca de todos.
Turkson no es el único posible candidato africano en el cónclave para elegir al sucesor de Francisco ni tampoco sería el primer pontífice de ese continente. El papa Víctor, que dirigió la Iglesia entre 189 y 199, era del norte de África.
Pero, a medida que aumenta el porcentaje de fieles africanos frente a una Europa envejecida y cada vez más secular, vuelve el debate sobre si la Iglesia está preparada para su primer papa negro.
«Se está reforzando la sensación de que, si el papa debe ser una autoridad global, tiene que proceder de la Iglesia global», afirmó Miles Pattenden, historiador del catolicismo.
Otros candidatos Turkson nació en una familia humilde de 10 niños y fue el primer clero de Ghana en convertirse en cardenal, en 2003.
En 2008 ejerció de mediador en un consejo de paz después de unas ajustadas elecciones que amenazaban con desembocar en violencia. También ejerció funciones de alto nivel en la burocracia vaticana.
Otro cardenal en la lista es Fridolin Ambongo, de la República Democrática del Congo.
Pero, a pesar de su retórica más moderada, el pontífice argentino mantuvo muchos de los dogmas conservadores, también contra el matrimonio igualitario y el aborto.
Este equilibrismo entre su retórica y las reformas de verdad abren un camino a candidatos africanos que, para algunos críticos, son demasiado conservadores, afirma Cristina Traina, profesora de estudios religiosos en la Universidad Fordham, de Nueva York.
También Pattenden apunta que no hay motivos para pensar que el próximo papa necesariamente seguirá la postura más liberal de Francisco.
El primer papa latinoamericano marcó una gran ruptura en una Iglesia muy dominada por Europa. Su esfuerzo para que la jerarquía vaticana reflejara la realidad de los fieles ha llevado a que un 12 % de los cardenales con derecho a voto en el cónclave sean africanos, contra un 8 % en el anterior.
Aun así, el continente continúa infrarrepresentado en el cónclave, dado que en él vive un 20 % de los 1,400 millones de católicos en el mundo. «Sería casi imposible imaginar un mundo que acepta un papa africano sin esta transición del papa Francisco siendo argentino», afirma Traina.
NUEVA PERSPECTIVA
Un papa africano aportaría una nueva perspectiva a algunos de los problemas actuales de la Iglesia. Ante la falta de seminaristas, algunos miembros del clero en África reclaman revisar el veto a los pastores casados, dice Traina.
Ambongo, que fue asesor de Francisco, está trabajando en estudiar cómo la Iglesia debe gestionar a los conversos que proceden de matrimonios polígamos.
«Siempre ha estado en nuestros labios, cómo nos gustaría tener un papa africano», compartió el padre Paul Maji, cura en la capital nigeriana Abuya. Pero no es especialmente «sentimental» por la procedencia del próximo papa, afirmó.







