El bitcóin (BTC) se convirtió este viernes en el quinto activo más valioso del mundo, sobrepasando a las acciones de gigantes de la tecnología como Amazon y Alphabet (la casa matriz de Google) y a metales como la plata, a partir de la reciente subida en su cotización hasta los $104,297.
Con este incremento en el precio, la capitalización de mercado de la moneda alcanzó los $2.047 billones, lo que reafirma su posición como el activo digital más grande e importante del mundo.
En este contexto de crecimiento, la reserva estratégica de BTC de El Salvador se vio beneficiada al tocar un valor de $640 millones, con ganancias no realizadas (es decir, que no han sido cobradas porque no se ha vendido el activo) de $183 millones, un rendimiento del 117.58 %.
Actualmente, el país cuenta con 6,171 unidades, y el Gobierno agrega un bitcóin por día como parte de su estrategia. De esta manera, El Salvador se mantiene como el sexto país con más tenencias en el mundo, solo por debajo de potencias como EE. UU. que mantienen bitcoines incautados de procedimientos judiciales.
Entre los factores cruciales de este movimiento en la cotización se encuentra el acuerdo comercial entre Estados Unidos y Reino Unido y el creciente apetito institucional por los activos digitales.

En el frente institucional, el entusiasmo no cede. Fondos como el iShares Bitcoin Trust (IBIT), gestionado por BlackRock, han captado miles de millones en lo que va del año. Con más de $6,960 millones en entradas netas desde enero, IBIT ya superó al tradicional fondo de oro SPDR Gold Trust (GLD), marcando un cambio de paradigma en las preferencias de los inversores institucionales.
El caso más emblemático de esta tendencia es Strategy, la firma que conduce Michael Saylor, conocida por su fuerte estrategia de inversión en BTC. Actualmente, es la empresa de cotización pública con más BTC en su tesorería, con 555,540 unidades.
Por otro lado, el último evento que ha atraído el interés del mercado es el acuerdo comercial que anunció Donald Trump con el país europeo y sus palabras que apuntan a una posible resolución con China, de seguir con las negociaciones.
También, el hecho de que el presidente de la Fed, Jerome Powell, volviera a optar por una narrativa sin definiciones: sin recorte de tasas, pero tampoco señales claras de aumentos, ha sido un combustible para el bitcóin. La divisa digital, que desde hace años actúa como un termómetro frente a las decisiones de la Fed, reaccionó positivamente ante la falta de malas noticias.
Así, mientras las palabras de la Fed flotan en la ambigüedad, el bitcóin parece haber encontrado nuevas anclas en la política, las finanzas tradicionales y la geopolítica. Y su precio, una vez más, lo refleja.







