En el ejercicio del poder político cada pieza que conforma su estructura cumple una función práctica de concentración de poder, de la cual emanan algunas de las decisiones importantes para el manejo de este.
Desde 1824 la figura del presidente de la república se ha considerado el elemento más importante dentro del régimen político, el cual tiende a concentrar el poder en su persona, lo que nos indica que es la pieza más importante en el poder.
La matriz del poder se configura cuando interactúan los diferentes niveles y se va dando forma de participación y acción ciudadana. La diferencia entre cada nivel no es definitiva, porque las manifestaciones del poder son cambiantes y, además, en la política nada es absoluto, ni definitivo, todo es contingente, esto significa que algunos hechos, actos y circunstancias pueden ser o no ser, o puede ser otra manera.
De lo dicho se interpreta que la naturaleza del poder y su aplicación es coyuntural, ya que depende de factores y circunstancias. El terreno del poder es resbaladizo, funciona el oportunismo, hay muchas zancadillas y volteretas, las cuales se pueden aprovechar si las circunstancias lo requieren, buscando el lado de las ventajas que siempre ofrece el lado ganador.
Las exigencias políticas imponen determinadas acciones, lo que constituye una forma de vida y una nueva manera de entender que en el país existe un nuevo orden de cosas. El fenómeno del poder no ha cambiado, pero sí su dinámica que es radicalmente distinta a la que existía en el pasado.
La función política de orden fundamental de todo Gobierno es controlar los puntos neurálgicos del poder, puesto que este último, igual que la energía, no cambia, pero se transforma.
El estudio y análisis del poder es dinámico, complejo, no hay retornos para el pasado, se debe de avanzar en un proyecto integral, moderno, y las contradicciones del pasado no pueden volverse a repetir.
La situación actual no es producto de la casualidad; por el contrario, El Salvador ha pasado de un sistema político al servicio de intereses de grupo a un monopolio del poder con habilidades en el manejo del mismo. Frente a las nuevas ideas la política debe cambiar y transformarse; además, la política es protagonista de un proceso que se ocupa de una variedad de asuntos: 1. La paz. 2. La economía. 3. El bienestar ciudadano. 4. La seguridad. 5. La educación. 6. La salud.
Los peldaños en política van paso a paso, pendientes de las relaciones de poder; y las apariencias del poder se zarandean por los intereses, intrigas, doble juego y pasiones. De tal manera que las relaciones de poder configuran la correlación de fuerzas que giran dentro y fuera del Estado, es lo que constituye las pugnas de poder de los diferentes actores políticos que pretenden hacer uso de sus influencias como mecanismos de poder en la toma de decisiones, y en algunos casos teniendo como objetivo estratégico contar con una incidencia directa en el mercado.
El conflicto por el poder es quizás el mayor conflicto al que se enfrenta la gente, así vemos cómo la competencia por este trae consigo una lucha entre ideologías que en algún momento de la historia pueden estar asolapadas, pero eso no significa que en un momento afloren en el escenario nacional.
La política es una actividad diferente en la vida del hombre, las coordenadas de la realidad tienen una plenitud en el aquí y ahora, en lo concreto, lo fáctico y lo material. El poder político debe saber esperar que las cosas se maduren para actuar, debe saber manejar las situaciones de crisis, aunque no se aguante el desengaño, aunque las cosas parezcan sinceras; de tal manera que el político debe establecer las condiciones, pero sin volver al pasado, llegando a un punto crítico y girando alrededor de un círculo vicioso. No hay nada nuevo bajo el sol.






