Las personas con discapacidad y adultos mayores del condado de Anji, en la ciudad de Zhangwu, en la República Popular China, son beneficiadas con un proyecto en el que aprenden a hacer abanicos y luego los comercializan en la zona.
De acuerdo con Yang Lin, dueña de un taller para fabricar abanicos y voluntaria, el propósito es que las personas con discapacidad obtengan un empleo; mientras que las personas mayores logren mantener su mente ocupada y también generen ingresos extras.

«Siempre hacemos actividades para que aprendan y las personas son locales. Son cinco veces que se hacen y en este momento hay 30 beneficiados que aprenden a hacer abanicos», aseveró Yang.
Asimismo, se informó que conectan los recursos de las empresas locales de fabricación de abanicos y reclutan a voluntarios con habilidades en la fabricación de abanicos para que los habitantes se integren a la sociedad.
Desde la implementación del proyecto de servicio voluntario, han encuestado a 3, 586 hogares y capacitado a 37 personas. El tiempo acumulado de servicio voluntario ha alcanzado las 3,893 horas y han atendido a 3,388 personas.
Actualmente, más de 1,052 personas dominan la técnica de enhebrar abanicos y el número de empleadas ha llegado a 1,002.

«Para quienes lo hacen en casa o en la escuela de capacitación, la empresa recoge y entrega los productos en su domicilio y los envía directamente a los clientes después de un embalaje uniforme. Los ingresos se basan en más trabajo y un salario más alto, y se liquidan mensualmente», detallaron.
El proyecto ganó la medalla de plata en la Segunda Competencia de Servicio Voluntario del Condado de Anji de 2022 y en la Competencia de Proyectos de Servicio Voluntario de Práctica de Civilización de Nueva Era de la Ciudad de Huzhou de 2022.

«El propósito de la escuela para personas mayores es ayudar a divertirse y a aprender, difundir diversos conocimientos y habilidades prácticas, ayudar a las personas mayores a mejorar su calidad de vida y crear una vejez cálida y plena. Por lo tanto, cada estudiante debe venir a estudiar con buen ánimo y regresar a casa con buen ánimo», indicaron.
Alrededor de la escuela de capacitaciones se encuentran las fábricas artesanales y las ventas de abanicos, esto con el fin de incentivar a los estudiantes para la elaboración de estos productos que han sido una fuente importante de ingresos para la región de Anji y ha sido trasmitida en cada generación.
«Aprendí cuando estaba muy joven, me gusta mucho y hoy tengo mi propio negocio», dijo Yang.







