Proteger a la niñez y adolescencia y alejarla de la inseguridad y violencia que un día caracterizó a El Salvador a causa de las pandillas son parte de los objetivos que ha tenido el gobierno actual y bajo este ideal, las autoridades han logrado que este sector viva en un ambiente de paz, caso contrario a lo que sucedió hace un par de quinquenios cuando registraba una alta cifra de homicidios.
Fue en 2014 que El Salvador registró la mayor tasa de homicidios de niñas, niños y adolescentes (entre 0 y 19 años) con 27 homicidios por cada 100,000 habitantes; el país se ubicó junto a Guatemala y Venezuela entre los países con tasas más elevadas de homicidio de niños, niñas y adolescentes (NNA) menores de 20 años. «En todos esos países, el homicidio es la principal causa de muerte entre los varones adolescentes», publicó Unicef en un informe denominado «Ocultos a plena luz del día».
Sin embargo, desde 2019 se ha observado una notable disminución en las cifras de homicidios de NNA al comparar los datos de los gobiernos anteriores con los registrados hasta 2022, según la tercera edición de la revista «El nuevo El Salvador» elaborada por la Comisión Nacional para los Derechos Humanos y Libertad de Expresión y ministerio de Relaciones Exteriores.
«Durante gestiones anteriores, el país enfrentó altos niveles de violencia, con picos significativos en los homicidios de menores de edad. Sin embargo, a partir de 2019, bajo el gobierno de Nayib Bukele, se ha evidenciado una reducción sostenida en estos índices, pasando de 358 homicidios en 2019 a solo 38 en 2022», se lee en el documento.
Además, dicha disminución de crímenes contra la vida «refleja los esfuerzos y las políticas implementadas para mejorar la seguridad en el país», se destaca, ya que de más de 1,150 homicidios de NNA que se registraron, por ejemplo, en 2016, se disminuyó a menos de 200 para el 2020 y desde entonces fueron en descenso, según estadísticas elaboradas en la revista con insumos del Consejo Nacional de la Primera Infancia, Niñez y Adolescencia (Conapina).
Según las estadísticas policiales, El Salvador vivió su peor época de violencia bajo los dos periodos de gobierno del FMLN, con Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén, cuando las pandillas acrecentaron su accionar criminal. Según los datos oficiales, el 22% de los homicidios registrados en 2016 era de adolescentes y de cada 10 homicidios en adolescentes 9 eran hombres.
Para el 2018, El Salvador tenía el cuarto lugar con más homicidios de niños en Latinoamérica y El Caribe.
Baja de crímenes desde 2019
Fue con la llegada del presidente Bukele que el delito de homicidio disminuyó drásticamente, esto gracias al Plan Control Territorial implementado en 2019, reforzado con el régimen de excepción que se mantiene desde marzo 2022.
Según los datos elaborados en la revista, para el 2019 los homicidios de NNA disminuyeron a menos de 400 casos, para el 2020 la cifra descendió a menos de 200 al igual que 2021 y para el 2022, las autoridades solo se registraron 38 casos de víctimas NNA.
De manera general, el actual gobierno hizo que el 2019 cerrara con 2,383 crímenes contra la vida. De igual forma, que el 2021 finalizó con el 15% menos de crímenes reportados que en 2020 que cerró con 1,341 homicidios. Para el 2022, las cifras descendieron significativamente sumando 496 homicidios. Mientras que, el 2023 con 154, una cifra nunca registrada y que posicionó a El Salvador como el más seguro de la región.
Apoyo a la juventud
Alejar a la niñez y jóvenes de la criminalidad de las pandillas ha sido una de las misiones del gobierno de Bukele, entre los proyectos que se destacan está la creación de los Centros Urbanos de Bienestar y Oportunidades (CUBO), los cuales forman parte de la fase 2 del PCT que está orientada a generar oportunidades en zonas estigmatizadas y alejar a los jóvenes de la violencia.
Las autoridades aseguran que, con la creación de estos espacios se evita que los jóvenes sean seducidos por los grupos de pandillas, «pues cada infraestructura cuenta con áreas muy atractivas para que los jóvenes se entretengan» sanamente.
Todos los CUBO son equipados con biblioteca, sala de lectura, centro de cómputo, talleres, videojuegos y salón de usos múltiples y con acceso a internet.







