El trabajo que realizaron las instituciones de seguridad e investigación para desarticular la nueva pandilla denominada La Raza, que se estaba creando en institutos públicos, es para el abogado Juan Contreras una estrategia necesaria.
«Los jóvenes estaban utilizando ese espacio, que debió ser para su desarrollo académico e intelectual, para reclutar a otros jóvenes, para que fueran a conformar un nuevo grupo delictivo; y creo que ahí es bueno el trabajo de las autoridades, en dar un golpe contundente y dar un golpe de raíz de este tipo de situaciones», indicó ayer Contreras durante la entrevista del programa «Buenos días El Salvador».
El analista señaló que ese tipo de intervenciones son oportunas, recordando que de esa misma forma iniciaron en el país las pandillas a finales de los 80 y principios de los 90, como grupos de jóvenes de barrios que se reunían, con el aporte de los deportados que traían otro tipo de experiencia más violenta, como el narcomenudeo.
Agregó que la intervención de las fuerzas de seguridad es posible debido a la estrategia Plan Control Territorial, que en este momento está en la sexta fase, reforzada con el régimen de excepción.
«El régimen de excepción es una herramienta que, por ejemplo, permite a las autoridades revisar el teléfono sin una orden judicial; antes se requería, porque es parte de las comunicaciones, y hay (un principio de) inviolabilidad de correspondencia. Esto ha permitido la captura de miembros de la estructura que estaban escondidos y no usaban tatuajes», explicó Contreras.







