El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) agobiado por sus sucesivas derrotas electorales y el rechazo de la población reflejado en las encuestas de opinión pública, ha convocado no solo a su escasa militancia, sino también a la llamada «sociedad civil» para debatir y redefinir el rumbo de esta institución partidaria que una vez llegó a ser la primera fuerza política del país.
El FMLN inició este 10 de julio su segundo congreso nacional y su secretario general, Manuel Flores, llamó a la denominada «sociedad civil [a que] se incorpore para que den sus aportes [sobre] qué tipo de partido necesita El Salvador, qué tipo de FMLN la gente quiere, cuál es el enfoque hacia el futuro».
El partido de izquierda (que gobernó dos periodos el Ejecutivo, controló la Asamblea Legislativa y administró desde los gobiernos municipales a más de la mitad de la población) también ha pedido a quienes no son sus militantes que participen del conclave.
«El FMLN abrirá también espacios para reencontrarse con los movimientos sociales, las juventudes, las mujeres organizadas, el campesinado, los trabajadores, porque construir una alternativa popular no es posible sin ellos y ellas», reconoció el partido en un comunicado que publicó en Facebook.
«Este congreso no es solo un evento interno» reiteró el FMLN en su postura donde recordó que uno de los objetivos es que tanto la militancia y la «sociedad civil», durante los tres meses que durará el congreso, «apueste por un partido renovado y firme».
El segundo congreso nacional del FMLN finalizará el 10 de octubre próximo, fecha de su nacimiento como organización guerrillera, que a partir de 1992 se convirtió en partido político, que ha fracasado en recuperar el Ejecutivo que perdió en 2019, y que además no tiene diputados en la Asamblea Legislativa y tampoco gobierna municipios.
Los documentos finales, es decir, las propuestas o insumos que recolecte el partido de los participantes del congreso se conocerán en «la plenaria central», programada para el 10 de octubre venidero.
El sociólogo René Martínez, por su parte, le recordó al FMLN, y a su secretario general, que el problema de esa institución partidaria no está en redefinir el rumbo político, sino en «su desastre galopante, en lo político, ideológico, electoral y cultural que ha venido sufriendo desde 2014».
«El problema fundamental del FMLN no es el rumbo político -o la falta de él-, sino que su problema elemental es su falta de credibilidad y su deriva ideológica, producto de los grandes actos de corrupción cometidos por sus funcionarios y líderes», dice Martínez.
El también docente universitario dijo que la población recuerda al FMLN «por haber conspirado en contra del pueblo al instaurar -junto con ARENA- una sociedad del miedo y un país de la muerte. Y todo ello no tiene ninguna relación con el rumbo político, por lo que los resultados del congreso nacional no les permitirán salir del hoyo en el que los tiene metido la población».
Martínez planteó que la primera señal de la debacle del FMLN fue en 2014 cuando su entonces candidato presidencial Salvador Sánchez Cerén ganó el Ejecutivo con un margen estrecho de votos y en segunda vuelta contra el candidato de ARENA, Norman Quijano.
«Fue la señal de alerta de lo que se le avecinaba como partido en decadencia. A partir de entonces, el FMLN ha sufrido derrotas electorales escandalosas y ha pasado de ser, una fuerza política relevante, a ser una fuerza en proceso de extinción formal y real», rememora.
«[Esa decadencia del este partido es] debido a la pérdida de legitimidad, traición a los principios sociales y traición a la población misma, y por ello se ha deteriorado su vigencia y aceptación en el imaginario de la población».
Silvia Cartagena, dirigente efemelenista, dijo que el partido tiene unos 16,000 afiliados.







