Mario Laghos, analista político, autor y editor de Just Debate, considera que Gran Bretaña debe de «buscar inspiración» en el presidente Nayib Bukele sobre cómo hacer las cosas que le permitan salir del atolladero en que se encuentra.
«Gran Bretaña está atrapada en un atolladero. Se debe buscar inspiración en el presidente de El Salvador sobre cómo hacer las cosas», escribe Laghos en su artículo que titula «La Opición Bukele» y publicado en The European Conservative la principal publicación conservadora en inglés sobre filosofía, política, arte y asuntos contemporáneos de Europa.
«El problema con Gran Bretaña es que no hace nada. No controla sus fronteras, no hace cumplir sus leyes, no construye nada», escribe Laghos.
El periodista recuerda el estado en que Bukele encontró a El Salvador tras asumir el poder en junio de 2019 y cómo se encuentra ahora la nación centroamericana tras la implementación del Plan Control Territorial (PTC) con el despliegue de policías y soldados en zonas controladas por las pandillas.
«Heredó la responsabilidad de uno de los países más peligrosos del mundo, asolado por la violencia de las pandillas, plagado de pobreza y plagado de corrupción. Pero su enfoque para abordar los problemas de frente y ganar debería ser instructivo», rememora.
Laghos destaca que estrategia del presidente salvadoreño han dado resultados contrario a las políticas implementadas en el país europeo.
El editor de Just Debate recuerda que Bukele para lograr sus resultados en materia de seguridad pública «tuvo que luchar contra los sospechosos habituales: legisladores excesivamente cautelosos y desprevenidos, globalistas entrometidos y ONG benefactoras que siempre están dispuestas a advertir sobre los «graves peligros» de hacer las cosas».
«Lo único que les importa a ellos, y a cualquiera que tenga ojos para ver, es el poder y cómo ejercerlo. Debe tomarse y usarse. Eso es lo que significa aceptar la opción Bukele. Gran Bretaña sólo necesita a alguien dispuesto a presionar el botón», pide Laghos en su artículo de opinión.
«La solución a cada problema es simple. Hay que arrestar a los delincuentes, detener a los inmigrantes, patear a los subversivos y acabar con el desorden», reitera Laghos.







