Analistas políticos coincidieron ayer al señalar que el embajador de los Estados Unidos (EE. UU.) en El Salvador, William Duncan, jugó un papel determinante en el relanzamiento de las relaciones diplomáticas entre su país y El Salvador durante los más de dos años que estuvo al frente de la legación.
«Desde su llegada a El Salvador en 2023 dio muestras de mejorar las relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos y El Salvador, en momentos que la administración de Joe Biden mantenía un distanciamiento diplomático», recordó el politólogo Óscar Peñate.
El Salvador y EE. UU. pasaron, durante la administración del demócrata Biden, uno de sus peores distanciamientos en la historia reciente, no observado siquiera cuando el partido de izquierda Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) tenía el Ejecutivo.
Peñate destacó que Duncan, como embajador, mantuvo «un contacto directo con la población y con la realidad nacional», lo que más tarde sirvió como «el detonante que activó su interés por contrarrestar la narrativa inexacta que en el Departamento de Estado tenían sobre lo que verdaderamente sucedía en El Salvador».
Duncan –quien concluyó ayer su misión en El Salvador y con ello también puso fin a 33 años de carrera diplomática en el servicio exterior de EE. UU.- fue condecorado la noche del pasado miércoles por el presidente Nayib Bukele, con la «Gran Orden Francisco Morazán», la máxima condecoración que entrega el Órgano Ejecutivo.
«Tengo plena confianza en que El Salvador seguirá progresando, prosperando y profundizando su estrecha relación con los Estados Unidos de América», manifestó Duncan tras recibir la máxima distinción en un acto celebrado en la Casa Presidencial.
El sociólogo René Martínez consideró que Duncan, desde su misión, «vino y enmendar los errores de los funcionarios diplomáticos que le precedieron», un trabajo que más tarde llevó a «El Salvador ha consolidar de forma significativa sus relaciones diplomáticas con Estados Unidos en un marco de respeto mutuo nunca antes visto».
Martínez ponderó que con la condecoración a Duncan el Gobierno salvadoreño está «reconociendo el resultado positivo de las nuevas relaciones diplomáticas que benefician tanto a los salvadoreños en territorio como a los que viven en Estados Unidos».
El también sociólogo Mauricio Rodríguez indicó que Duncan «recompuso» las relaciones binacionales, lo que permitió bajar los niveles de alerta para viajar a El Salvador y aumentar la cooperación.
«Fue muy objetivo, muy imparcial. Duncan no vino con una actitud, como lo tuvimos en gestiones anteriores, que inclinaron la balanza hacia un solo lado, y hoy destacamos que gracias a él las relaciones de El Salvador y Estados Unidos atraviesan por sus mejores momentos; y eso es diplomacia», dijo Rodríguez.







