Ante la barbarie que representa el brutal y genocida bombardeo de la zona de Gaza efectuado por el Ejército de Israel que se ha cobrado la vida de más de 20,000 palestinos, en su mayoría civiles indefensos, niños, mujeres y ancianos, como desproporcionada respuesta al ataque terrorista efectuado por la organización palestina Hamás, en el que perdieron la vida cerca de 1,000 ciudadanos israelitas y fueron secuestrados alrededor de 150, pareciera que el mundo ha perdido la razón.
La respuesta del Estado sionista al criminal ataque de Hamás se asemeja a la respuesta de las hordas nazis durante la Segunda Guerra Mundial, que ante un atentado hacia sus fuerzas respondían con la captura de civiles inocentes del lugar donde se realizaba la acción hostil, a quienes fusilaban sin juicio alguno, además de borrar del mapa la localidad donde sospechaban que se escondían los autores de dichas acciones, tal como sucedió con el pueblo checoslovaco de Lídice, que fue pulverizado por los nazis y sus centenares de habitantes pasaron por las armas en junio de 1942.
Ha sido China, ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), por medio de su Ministerio de Relaciones Exteriores, la nación que está llamando a la cordura en esta demencial ola de violencia guerrerista, que abarca Oriente Medio y Europa Oriental. En abril del presente año, el Ministerio de Relaciones Exteriores chino afirmó que mantuvo conversaciones con las principales autoridades de ambos Estados y que estaría dispuesto a mediar la paz en Oriente Medio. China reconoció la soberanía del Estado palestino desde que se fundó en 1988, y estableció relaciones diplomáticas con la Autoridad Palestina en 1989.
China propone los siguientes puntos: 1. Adoptar un alto al fuego total y poner fin a los combates. Las partes en conflicto deben implementar las resoluciones pertinentes de la Asamblea General de la ONU y del Consejo de Seguridad, y lograr de inmediato una tregua humanitaria, duradera y sostenida. 2. Proteger eficazmente a los civiles. 3. Garantizar la asistencia humanitaria. 4. Aumentar la mediación diplomática del Consejo de Seguridad de la ONU potenciando el papel de facilitador de la paz, que le confiere la Carta de las Naciones Unidas. 5. Buscar una solución política. Ella radica en la aplicación de la solución de los dos Estados, la restauración de los derechos nacionales legítimos de Palestina y el establecimiento de un Estado palestino independiente que goce de plena soberanía, sobre la base de las fronteras de 1967, con Jerusalén Oriental como la capital.
Ucrania, la picadora de carne humana
Ucrania, instigada por Occidente (léase Inglaterra, USA, Organización del Tratado del Atlántico del Norte [OTAN]) fue seducida por letales cantos de sirena con la promesa de que, enfrentándose a Rusia, iba a lograr no solo el ingreso en la Unión Europea y la OTAN, sino en el club de los países millonarios. A partir de 2004, con el Primer Maidán o Revolución Naranja que llevó al poder a Victor Yushchenko, comenzó una escalada antirrusa en ciertos círculos nacionalistas ucranianos que, con mayor intensidad, llevó a partir del 24 de febrero de 2022 a la Operación Militar Especial rusa.
Como en toda guerra, al principio todo fue tambores, pitidos y silbidos en Ucrania, a la vez que enarbolaban símbolos fascistas como la reivindicación del líder separatista Stepán Bandera, que luchó con un ejército ucraniano pro-nazi contra el Ejército soviético en la Segunda Guerra Mundial. Hoy está claro que Occidente usó a los ucranianos como carne de cañón al enviarlos a una colosal carnicería en el frente de guerra. Pasados año y medio de aquellos polvos, los lodos cosechados son más de un millón de soldados ucranianos muertos y miles de heridos, inválidos y huérfanos, así como cerca de 5 millones de ucranianos en el exilio.
Occidente aparte de armas no ha enviado hombres al frente de guerra en una clara maniobra que delata el verdadero fin de este conflicto puesto en escena por la OTAN: destruir, dividir y desmembrar a la Federación Rusa. Ante ello, China ha subrayado su afirmación pública de neutralidad.
En febrero de 2023 y tras la reunión del G20, China publicó una lista de 12 puntos en la que se presentaba como una parte neutral y comprometida con la consecución de la paz. Hay que destacar que gran parte de la comunidad internacional, principalmente los sectores proclives a Estados Unidos y la OTAN, acusan al gigante asiático de un respaldo encubierto y velado del accionar ruso. Asimismo, China muestra comprensión de la inquietud de Rusia ante el expansionismo militar de la OTAN y un hipotético ingreso de Ucrania en ella. Incluso antes de la invasión, China desautorizó el accionar de la OTAN y declaró su apoyo a las «preocupaciones razonables» de Moscú respecto a Ucrania.
Como parte mesurada y ecuánime, China hace un llamamiento constante a la moderación y la búsqueda de una salida diplomática y pacífica con la implicación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para lograr un alto al fuego que lleve a una paz duradera en la región.







