El arte salvadoreño brilló en las galerías de Corea del Sur con la presentación de tres colecciones del artista multidisciplinario André Minato, quien mostró pinceladas de la cultura de El Salvador con expresiones de serigrafía al óleo, figuras en origami (papel plegado) y pinturas a base de café y carbón.

Cada obra tiene la marca de un artista que se describe a sí mismo como poco convencional y que gusta explorar diferentes expresiones del arte.
Con su colección «Ultra Symphony», Minato inició un ciclo de exposiciones que resaltan el nivel de hermandad entre Corea y El Salvador, manifestado en programas de intercambio cultural entre ambas naciones.

«Tenía ganas de conectar mis raíces como artista del grafiti con algo bien aventurero y divertido, y así nació “Ultra Symphony”, que es una exhibición de unas piezas de serigrafía, pero lo que las hace especiales es la estética y el óleo, porque fueron serigrafías hechas al óleo, que vuelve compleja la técnica de serigrafía», explicó.
Fueron 12 obras expuestas en una galería privada. «Como una taza de café, una caricia, un triunfo o incluso una mirada, cada pieza propone una narrativa visual que transita entre lo efímero y lo eterno», expresó el autor sobre sus creaciones.

La segunda y tercera de sus exposiciones cobraron mayor relevancia al ocupar sitios privilegiados en espacios más amplios y de mayor afluencia.
La colección «Flower’s Memory» se exhibió en el Yongsan Art Hall en el marco de la celebración de los 63 años de relaciones diplomáticas entre El Salvador y Corea. Este conjunto de obras estuvo compuesto por esculturas e instalaciones a gran escala inspiradas en la flora salvadoreña, leyendas ancestrales y simbolismos interculturales, reinterpretados mediante el arte del origami. Fue la primera vez que un artista latinoamericano llenó el salón a nivel individual.
La colección fue «una exploración acerca de las formas, de cuál es el punto divisorio entre lo literal y lo abstracto, y cómo la mente puede definir qué es abstracto y qué es literal, según su concepción de la realidad y cómo podemos darle un significado a cosas tan minimalistas o tan complejas», explicó.
Para esta exhibición presentó esculturas de gran dimensión con la técnica origami, haciendo alusión a elementos de la cultura salvadoreña. Mostró una serie de piezas alusivas a un jardín con flores de veraneras, florifundias, maquilishuat, mientras las orquídeas representaron hermandad.
Arte con café
Minato expuso su tercera colección en el distrito de Nowon, que es una zona muy turística en Seúl. Allí debutó una escultura enorme de un torogoz.
«Una cosa importante de las figuras de origami es que, en su mayoría, están hechas a puro doblés. Las estructuras no llevan un soporte interno, sino que de forma estructural internamente las piezas están meramente dobladas. Entonces, el mismo doblés hace que se enganchen y se mantengan fijas», explicó el artista.
En Nowon también participó con pinturas a base de café y pigmentos de carbón. «Nowon es conocido por su café y cultura de café, y el interés que tienen de hacer negocio con El Salvador fue una forma de generar interés a través de estas piezas de café», narró el pintor y escultor.
Minato ha tenido una amplia trayectoria en el mundo de las artes y ha participado en exposiciones en Japón, Alemania, España, Guatemala, por supuesto, El Salvador.







